Oikos&finis

Deuda crece, pero resultados no vemos

Por 
miércoles, 09 de enero de 2019 · 00:09

Después de ocho años en los que los ingresos del Estado superaron sus gastos e inversiones, gracias a las reservas de gas descubiertas con anterioridad al actual Gobierno y a precios del petróleo WTI que rondaron los 100 dólares el barril, generando un superávit fiscal acumulado respecto del PIB del 14,5%; desde el 2014 (cinco años consecutivos) los gastos e inversiones del Estado superan sus ingresos, generando un déficit fiscal acumulado superior al 30% del PIB, al que debe añadirse el déficit que el Gobierno ha presupuestado para este 2019 del 6,98%. 

Para financiar los déficits el Gobierno ha recurrido a endeudamiento interno en bolivianos y externo en divisas extranjeras, llegando el total de la deuda pública a superar el 50% del PIB, el que se incrementaría en un 7,50% del PIB ante la necesidad de financiar el déficit de más de 3.000 millones de dólares presupuestado por el Gobierno para este año, con lo que al cierre de la gestión el total de deuda pública rondaría el 60% del PIB.    

Si bien los ingresos del Estado alcanzan para cubrir sus gastos, no son suficientes para cubrir la totalidad de la inversión pública, lo que sería una preocupación menor si esa inversión pública contribuye a generar nuevos ingresos que permitan cubrir los gastos e inversiones y un excedente para poder devolver lo prestado más los correspondientes intereses. Sin embargo, a pesar del importante incremento de la inversión pública, el crecimiento de la economía se ha venido reduciendo año a año desde el 2014 (el 2018 sería la excepción gracias a los mejores precios del petróleo, pero será inferior a los registrados el 2014 y el 2015). 

Asimismo, los ingresos del Estado no muestran una mejora significativa, prueba de ello es que el déficit fiscal mantiene una tendencia creciente  y es poco probable que la situación vaya a cambiar en el corto plazo, tomando en cuenta la reducida inversión y, hasta ahora, pobres resultados obtenidos en la exploración de nuevas reservas de gas (recordar que los impuestos asociados a su exportación son una importante fuente de ingresos para el Estado) así como la dudosa sostenibilidad y resultados obtenidos por varias de las empresas públicas constituidas. A lo anterior debe agregarse que las reservas de gas descubiertas con anterioridad al actual Gobierno se encuentran en proceso de declinación -razón por la cual el país no puede cumplir los contratos de exportación vigentes- y que este año vence el contrato de exportación de gas a Brasil, cuya renovación estará sujeta a nuevas condiciones en cuanto a compradores, volúmenes y precio. Al respecto, queda pendiente también el tratamiento que se dará a la obligación que tiene el país por el gas que no entregó, pero por el que Brasil ya pagó.       

Pareciera entonces que para alcanzar un equilibrio fiscal primero y luego generar excedentes para que el país devuelva en el tiempo lo prestado, el Gobierno está esperando que sucedan eventos extraordinarios que mejoren significativamente los ingresos del Estado en los próximos años, porque está claro que con la política económica que viene implementando desde el 2014 y la insuficiente inversión privada nacional y extranjera castigada con constantes incrementos de costos y un tipo de cambio desfavorable, aquello no va a suceder. Incluso, otorgando el beneficio de la duda a las autoridades de Gobierno que aseguran que en breve el país contará con nuevas reservas de gas, el explotarlas, conseguir nuevos mercados donde comercializarlas (Brasil y Argentina ya no son alternativas para incrementar los actuales volúmenes de exportación) y desarrollar la infraestructura para transportarlas a esos nuevos mercados requiere de montos de inversión importantes y su ejecución puede tomar varios años. ¿Quién haría esa inversión? ¿El Estado con más deuda? ¿Privados en las condiciones vigentes? Sin eventos extraordinarios y la misma política económica, la deuda pública  ya es preocupante. Puede alcanzar niveles insostenibles más temprano que tarde.    

Armando Álvarez Arnal

Analista económico y financiero.

 

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

257
9

Otras Noticias