Fernando Patiño Sarcinelli

¿Quién habla de la salud en estas elecciones?

martes, 15 de octubre de 2019 · 00:11

La salud y la educación suelen ser temas favoritos en  los discursos de los políticos que buscan conquistar votos. Lógico, para todos los ciudadanos, desde niños a ancianos, son temas que nos afectan todos los días. No obstante, pasadas las elecciones, son temas olvidados o hasta despreciados. Hay explicaciones oscuras para ese fenómeno, pero tiene que ver con la falta de beneficio inmediato para los políticos. 

Estamos a pocos días de un sufragio histórico para Bolivia y es notorio que el tema “salud” ha sido ignorado en los discursos, y campañas de los candidatos. La explicación sencilla es que en esta oportunidad se juega la democracia y la respuesta al discurso demagógico de “futuro seguro”.  Está claro que en 14 años el actual gobierno ha sido incapaz de asegurar nuestro futuro de salud. 

Hace poco más de una año, el primer mandatario declaró que “no le avisaron de los problemas de salud”, admitiendo que, por más de 12 años, ignoró el tema. Asumió que la población recibía una atención eficiente y oportuna, sin averiguar la realidad. Los escándalos de la situación de los pacientes con cáncer y de los tratamientos ilícitos de radioterapia despertaron la atención, pero hasta hoy no se ha dado solución.  

En agosto de 2018 se anuncia una solución “mágica”, el Seguro Único (universal) de Salud (SUS). El plan viene reforzado por “49 hospitales en construcción” (o más) en todo el país, y la contratación de más de 5.000 profesionales (supuestamente disponibles y desocupados) para poner en funcionamiento el SUS. Más de un año después, para los enfermos y los más necesitados nada ha cambiado, pero la propaganda electoral se ha difundido. 

Recientemente se promulgó la ley del cáncer y, de inmediato, el Presidente se quejó de la falta de apoyo de los médicos, pero ellos no fueron consultados en su elaboración. Simultáneamente, reconoció que no hay capacidad profesional para atender un programa ambicioso que ofrece “garantizar el acceso universal, gratuito e integral de las personas con cáncer” (sic) y ofreció becas para capacitación de profesionales en Argentina y Cuba. La ley 1223 de 5 de septiembre de 2019, “aplicable en todo el territorio nacional”, todavía depende de la reglamentación del Ministerio de Salud, en un plazo de 180 días. Falta mucho para poner en práctica esta ley. 

Al mismo tiempo, nos enfrentamos con una huelga de médicos desde hace casi dos meses que no tiene vías de solución. Está claro que la confrontación entre gobierno y médicos, que no es reciente, no ha llevado a ninguna solución, y es un perjuicio constante para los enfermos. La incapacidad de diálogo y soluciones es consecuencia del desconocimiento del problema. Además, parece que políticamente al gobierno no le interesa encontrar solución por no ceder a las reivindicaciones médicas, que se resumen en mejores condiciones de trabajo.

Los candidatos de la oposición tampoco demuestran mucho entusiasmo por la salud. Es evidente que la salud de la democracia en Bolivia es un tema más urgente. No obstante, quien sea que se propone gobernar este país en los próximos cinco años debe entender también que la salud ha sido descuidada por muchas décadas. Basta un paseo por los pasillos de cualquier hospital público, por los servicios de emergencia o una rápida entrevista con los médicos que trabajan en estos servicios para descubrir el drama y las dificultades para atender a la población más necesitada. 

Es evidente el abuso del presupuesto del Estado destinado a la campaña electoral. Se habla de una cifra aproximada a 500 millones de bolivianos, un privilegio inalcanzable para los candidatos de la oposición. No obstante, es una campaña monótona, repetitiva y sin contenido. La salud ha sido ignorada completamente. Se ha perdido la oportunidad de utilizar ese presupuesto en medidas efectivas y de efecto inmediato para la población. 

Los hospitales están en construcción, faltan equipos y profesionales, quienes trabajan son acusados de “mercantilistas”. No existe una propuesta de solución real y viable para la salud. La crisis continúa.

 
Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo
 

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