Pedro Portugal Mollinedo

¿Chi podrá?

miércoles, 02 de octubre de 2019 · 00:10

Yo fui uno de los que –al inicio– le hizo sonreír la candidatura de Chi Hyun Chung. Cuando leí el lema “Chi puede”, pensé en una mala jugada para ridiculizar al candidato con un hábil juego de palabras involucrando su nombre y sus pretensiones. Después, percibí que era algo promovido por él mismo. Quien convierte en oportunidad lo que otros consideran desventaja, pensé, debe ser por lo menos interesante.

Chi surgió como candidato tardío de un partido en riesgo de perder su personería jurídica, el Partido Demócrata Cristiano. En ese trance augurado por encuestas y estimaciones están varias organizaciones. Chi reemplazó a una notabilidad ahora venida a menos, el expresidente Jaime Paz Zamora, quien renunció debido a nuestras menudencias políticas: la compleja amalgama de dinero, pretensiones y ausencia –sino de ideología, y valores– de aparato real.

Bolivia es poco propicia para el extranjero que no sea caucásico. El criollo boliviano, hegemónico aún después de 13 años de “descolonización”, es todavía racista hacia los originarios y –respecto a los extranjeros– a los asiáticos; situación empeorada por la supuesta invasión de chinos por la política de Evo Morales. Chi Hyun Chung fue motejado “el chino”, a pesar de su origen coreano.

Sin embargo, Chi hizo pasar a sus detractores de la sonrisa condescendiente a la mueca escandalizada: movió el avispero de la “élite” en el país al atacar sus actuales tabúes: el feminismo y los LGBTI. De risueño chinito con pretensiones, pasó a ser peligroso conservador con ideas retrógradas. Sin embargo, el fundamentalismo de la tolerancia posmoderna le sirvió para ser propulsado en primera línea de comentarios y debates.

Otro “atrevimiento” (según bien intencionados comentaristas) fue su afirmación de que “el culto a la Pachamama y la tierra forma parte del paganismo y la artimaña del diablo”.  ¡Se dio la insólita situación de que los más escandalizados fueron los descendientes de quienes a sangre y fuego intentaron erradicar esas creencias a partir de 1532! En realidad, quien tiene un conocimiento sociológico y no pachamamista, sólo puede confirmar que el empuje evangélico fundamentalista (Chi es pastor de una de esas confesiones) se da principalmente en el medio indígena.

Todo ello sobresaltó a quienes temen el surgimiento en Bolivia de lo que en Brasil es el fenómeno Bolsonaro.  Y hay razones para ello.

Bolivia es un país eminentemente conservador. Empero, sus élites nunca han comulgado con sus creencias profundas; sólo son cajas de resonancia de modas ideológicas de las metrópolis. De la escolástica, en la que había que ser más papista que el Papa, pasando por el liberalismo, excelente mimando las modas de París en nuestros pobres salones locales, y terminando en el actual progresismo de tolerancia posmoderna, hemos tenido ideas ajenas nunca enraizadas, pero que inspiran leyes e impregnan instituciones para hacerlas cumplir.

La Encuesta Mundial de Valores, EMV, realizada en 2017 y ampliada este año, señala que el boliviano es “patriarcal, religioso y orgulloso de su país”. Tiene preferencia por valores conservadores que se reflejan en “actitudes que cuestionan el ejercicio de derechos de algunos sectores, como el divorcio, el aborto o las relaciones sexuales prematrimoniales”. 

Los gobiernos generalmente no toman en cuenta esos valores; más bien, implementan medidas que las contradicen. Curiosamente, grupos políticos que aplicarán después –por dar un ejemplo– políticas proaborto solicitan el voto a una base que tiene valores natalistas.

Luego, es plausible que pueda surgir en Bolivia un movimiento acorde con la naturaleza “patriarcal, religiosa y orgullosa de su país”. Desde ya, en estas elecciones algunos candidatos han adoptado posiciones en ese sentido. Sin embargo, su preferencia en la ciudadanía parece baja, lo que obedecería más a su credibilidad que a un rechazo de sus ideas. Chi Hyun Chung parece la excepción.

Por la precariedad en su emergencia, no creemos que Chi dé la sorpresa de llegar a presidente, aunque puede lograr que su partido conserve su personería jurídica, superando el fatídico 3% mínimo de votos. En todo caso, Chi puede servir para vernos más como somos realmente, y menos como la imagen deformada que nos devuelve el espejo de nuestra sujeción a intereses, valores y conveniencias ajenas.

 

Pedro Portugal Mollinedo es autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia y actual director del periódico digital Pukara.
 

 

 

Confidencial

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