Juan Pablo Marca

Lo nacional federal

lunes, 21 de octubre de 2019 · 03:10

En primera instancia, cabe mencionar que lo nacional federal como hipótesis, en lo ideológico, puede sustentarse en las cuestiones no resueltas en la actual forma estatal en Bolivia (en su sistema político y en la aplicación de su democracia), que ya son los insumos iniciales para la articulación de un nuevo bloque discursivo nacional desde Santa Cruz (el laboratorio ideal llamado para elucubrar esta narrativa y por tener en su tejado social hoy por hoy la síntesis de Bolivia), frente al desgaste de los actores políticos del ciclo actual y su sistema democrático en Bolivia. 

Para empezar a dar las respuestas necesarias a las cuestiones no resueltas en la actual forma estatal en sus diferentes niveles es necesario pensar en el contenido de un nuevo discurso, una nueva gramática política que pueda superar al relato del actual Estado Plurinacional, esto se logrará pensando en nuevos significantes políticos e ideológicos que permitan un nuevo sistema político y un nuevo modelo de administración estatal a mediano, y largo plazo. 

Cabe entonces preguntarse, ¿cuál será el significante político e ideológico en el que caben las respuestas a las diferentes cuestiones no resueltas hasta ahora por el Estado Plurinacional?, ¿cuál será su contenido ideológico, político, económico y social en la articulación de un nuevo bloque histórico nacional? Únicamente la respuesta a estas preguntas, y otras, permitirá a las nuevas generaciones la articulación de un nuevo sujeto político nacional, frente al posible desgaste de los actores del actual sistema político.

A partir de una lectura transversal de la historia larga y corta de la actual coyuntura política en Bolivia, lo nacional federal o el nacionalismo federal se constituye en el posible significante político e ideológico que responda a las diferentes cuestiones no resueltas hasta ahora, como el actual sistema político, y el tipo de democracia vigente en Bolivia. 

El nacionalismo federal es, entonces, la ideología política que puede trabajarse para la supervivencia y vigencia de Bolivia como un Estado moderno para la segunda mitad del siglo XXI. El nacionalismo federal como nueva ideología política permitirá resolver la cuestión del ser nacional para los próximos 50 años en Bolivia. Conviene precisar que este significante ideológico busca ser, ante todo, el que articule la genealogía del nuevo sujeto político, la ontología del nuevo ser nacional en Bolivia.

Y, es muy probable que no pueda ser llevado adelante con efectividad por los viejos actores políticos del actual sistema de partidos o las viejas instituciones regionales del país que reproducen el orden estatal a superar, que en los últimos días hablan de federalismo sólo de manera electoralista. 

La tarea de articular esta ideología implica, entonces, teorizar al nuevo ser boliviano como síntesis de sus 36 naciones, regiones y departamentos en Bolivia. En este sentido, conviene precisar que el nacionalismo federal, como ideología, no debe buscar articular un sólo sujeto cultural identitario, en el sentido étnico, como lo es, por ejemplo, la nación aimara. Tampoco debe buscar articular un sujeto cultural regional, como pretende el ser cruceño (o el camba). Debe buscar, ante todo, generar una identidad nacional transversal que pueda ser gatillada con cualquiera de las identidades que componen la bolivianidad.

El nacionalismo federal como ideología política en lo interno debe ser la garantía de la convivencia pacífica de sus diferentes nacionalidades, regiones y departamentos de Bolivia. Esta ideología política debe buscar construir una nueva identidad nacional. Esta tarea es de vital importancia para la permanencia de Bolivia como un Estado (no unitario, sino compuesto) para los próximos 50 años. De no hacerse este trabajo teórico y político -mencionamos, esto con la más absoluta seriedad- la continuidad de Bolivia como nación estatal podría desaparecer en los próximos 50 años o más.

 En este contexto, dada la anterior descripción, el nacionalismo federal tiene fundamentalmente las siguientes tareas: 1) construir la homogeneidad de un nuevo ser boliviano, 2) garantizar la coexistencia de los diferentes elementos culturales, geográficos que componen la nación boliviana, 3) articular en lo estatal una especie de identidad nacional laica frente a la particularidad de las 36 nacionalidades, cuatro regiones y nueve departamentos que coexisten en Bolivia, sin asumir la preeminencia de ninguna identidad cultural y regional. 

El nacionalismo federal debe construirse en una narrativa ideológica que no haga énfasis en una identidad cultural dentro del territorio boliviano; a no ser que se la manifieste frente a otra nacionalidad estatal de otro país, como la chilena, brasileña, paraguaya, etc. El nuevo sujeto nacional en esta ideología se articulará. Entonces, ante todo, en base a los desafíos de futuro que Bolivia necesita resolver para su existencia y supervivencia en el ámbito político, económico, cultural, ecológico, tecnológico, etcétera, en un mundo cada vez más globalizado y competitivo. 

Dada la anterior descripción, el nacionalismo y el federalismo pueden ser los significantes ideológicos en los cuales puedan caber y se puedan dar las respuestas políticas a las diferentes demandas históricas -presentes y futuras- que la actual coyuntura social nos permite identificar. En síntesis, junto a otros significantes, pueden ser en Bolivia los articuladores de una nueva relación entre la sociedad, el medioambiente y el Estado.

 

Juan Pablo Marca es politólogo y sociólogo de la Uagrm
 

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