Elizabeth Salguero Carrillo

Los vericuetos de las elecciones generales

jueves, 31 de octubre de 2019 · 00:11

El MAS llegó debilitado a las elecciones generales del pasado 20 de octubre, luego de que Evo Morales perdiera en el referéndum del 21 de febrero de 2016.  En él buscaba habilitarse para un cuarto mandato, no lo logró; sin embargo, un año después, el Tribunal Constitucional Plurinacional sentenció que el actual Presidente podía seguir buscando la reelección, alegando que era parte de sus “derechos humanos”.

Posteriormente, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dio luz verde para que Morales y su actual Vicepresidente, García Linera, participen como candidatos por el partido gobernante en las elecciones primarias que se realizaron en enero 2019. Esto como resultado de la aprobación de la Ley de Organizaciones Políticas, que permitió elegir al binomio presidencial de los diferentes partidos políticos.

Se debe recordar que todos los partidos políticos que reclamaban la “ilegalidad” de la postulación de Morales legitimaron la contienda electoral al inscribirse ante el Órgano Electoral Plurinacional.  Luego, se llevaron a cabo las elecciones generales: la fiesta democrática tan esperada, en la que el pueblo boliviano habilitado para votar participó masivamente. 

El TSE implementó un sistema de recuento provisional denominado Transmisión de Resultados Preliminares Electorales (TREP), con el objetivo de contar con los resultados de la elección hasta un 90% en el mismo día de los comicios, algo que no se cumplió debido a la inesperada suspensión del conteo. Con un avance del 83,76%, el recuento provisional apuntaba a una victoria insuficiente de Morales, que obligaría a realizar una segunda vuelta, junto al expresidente Mesa.

Dicha suspensión del conteo de votos provocó reclamos de los candidatos opositores y una inmediata solicitud de aclaración por parte de la misión de observación electoral de la OEA. Según el recuento provisional, Evo Morales obtuvo un 45,28% de los votos frente al 38,16% de Carlos Mesa.

Las reacciones no se dejaron esperar. Antes de que terminara el conteo, Morales se presentó como ganador y esperaba que se consolidaran los resultados con el recuento de los votos de las zonas rurales que faltaban. Mesa lanzó la acusación de fraude sin presentar pruebas y pidió la segunda vuelta. Así se inició en las calles la confrontación y la violencia de los que apoyan a Morales y los que apoyan a Mesa o los que no están de acuerdo con el actual gobierno.

Esto en el contexto de un país profundamente polarizado, donde han rebrotado actitudes racistas y clasistas. Hay que destacar la gran participación de jóvenes que representan a uno de los principales protagonistas en las calles opuestos a Morales.

El gobierno ha convocado a Carlos Mesa de Comunidad Ciudadana a sumarse a la auditoría del cómputo oficial que realizará la OEA, la que determinará si existió el presunto fraude, y cuyas conclusiones serán de carácter vinculante. La candidata a senadora por CC Cecilia Requena ha aceptado la propuesta como “un buen punto de encuentro”.  El vocero de CC, José Luis Bedregal, también manifestó: “Siempre hemos estado en la posición de que tiene que existir una auditoría”.

Por su parte, Mesa pidió que la auditoría de la OEA a los resultados de las elecciones sea de carácter vinculante y no acepta los acuerdos pactados unilateralmente entre la OEA y el gobierno. Los cívicos de Santa Cruz, encabezados por Luis Fernando Camacho, se desmarcaron de esa posibilidad y plantean la anulación del proceso eleccionario.

Es de esperar por el bien de Bolivia que los líderes políticos encuentren la mejor salida jurídica institucional; de lo contrario, serán responsables de lo que pueda ocurrir si siguen alimentando la violencia y confrontación.

Elizabeth Salguero Carrillo es comunicadora social.

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