Sonia Montaño Virreira

Entre sueños

domingo, 10 de noviembre de 2019 · 00:11

Las viejas decimos que el tiempo vuela. Parece que fue ayer cuando fuimos a votar. Entre choripanes, fricasé y pescado frito, la cámara lista para la foto del acta final deposité mi voto. Luego decidí dormir hasta un nuevo día. Tuve un carrusel de sueños y pesadillas que aquí les cuento: 

Estaba en el recinto de votación camino a mi mesa tentada por los olores, voté sin problema y al salir vi que había “toda clase de gente”, como decía mi madre. La socióloga que llevo dentro me decía esto es ciudadanía multicultural, intergeneracional y espíritu democrático. Súbitamente aparece René Zavaleta diciendo: Abigarrado. De pronto, se  corta el TREP WTF? Nueva palabreja sinónimo de fraude. “Hemos ganado”, dice el ilegal; no me roben el voto dicen los chicos y emergen unas jóvenes guerreras, a la cabeza de una protesta que parece el 21F, pero es el 20 de octubre. 

Las calles bloqueadas con cintas y pititas. ¿Huevo de nuevo? Cambien de menú, dicen. Me sacan una sonrisa, las quiero abrazar, pero estoy enredada en las sábanas, siento que me asfixio y me asusto  porque veo al  Satuco, muy feo, espantoso diciendo que matarán a los jóvenes si salen a la calle. Paso de la admiración al miedo, sintiendo envidia de que ellas ni se cansen ni se rindan. Luego creo que dormí sin soñar un par de minutos. Lo siguiente que recuerdo fue ver una silueta con cara de piedra que decía: “Hemos ganado”. Otra más gallarda que pedía segunda vuelta y todo con el fondo de una saya:  ¿huevo de nuevo? Cambien de menú.

Por algún motivo inexplicable vi desfilar al Chulupi a Fernando del Rincón, a Susana Rivera y sentí frío. Me levanto y  voy a la cocina, me preparo un café  que no  me quita el sueño y en cuanto cierro los ojos escucho: ¡Nuevas elecciones! ¡Renuncia del Presidente! y veo rezar multitudes frente a un guapo que no sé quién es, pero que los tiene a todos de rodillas. En el cuadro alumbran cual luciérnagas quienes,  según yo, son los y las jóvenes en revuelta desafiándolo todo. Una chica me dice: Esto lo hacemos por ustedes que  lucharon por la democracia.

 Ahí sí que no sé si lloré de verdad o en sueños porque acto seguido vi a Waldo Albarracín aparecer de incógnito con Fernando Camacho, haciendo empanaditas. Algo apagó las voces de los jóvenes para amplificar  oraciones contenidas. Un grillo dice: ¿Estado laico? Sigue la saya. Veo policías cruzados brazos y jóvenes golpeados. ¡Uff estoy transpirando! A lo lejos un noticiero informa, las escucho a Amalia, Ximena, Maggy y les digo: Una por una por favor y nos abrazamos.

El fraude confirmado, la OEA sigue revisando actas, me río. Pobres aves, decía  mi madre, que siempre aparece en mis sueños para rescatarme de las pesadillas. No sé en qué momento veo a unas mujeres con palos y chicotes, veo madres llorando y aparece Lucia Morales, fundadora de las Bartolinas, pidiendo respeto, paz y -qué loco- saludando a La Sole en El Alto, diciéndole: Yo también fui discriminada. Otra madre llora por el hijo muerto.

Me tropiezo y en ese instante entiendo que Santa Cruz ha dejado de ser provincia -disculpen la provocación-, liderando el desconocimiento de Morales por el fraude y llamando a la movilización. 

El país en silencio total, sólo vociferan los masistas y se organizan, veo palos volar. Pero a esa hora ya nadie se cansa, nadie se rinde. Voces libertarias con la Biblia en la mano. Sólo en una pesadilla. 

Sigo durmiendo y veo al recién llegado abrazado de una cholita cual rock star y  al lado  una mujer llorando, esperando su turno para besarlo. Pide amnistía. Al fondo una escuadra de mineros con una sexy palliri que revientan cachorros de dinamita para intimidar, Por suerte, el sueño se ilumina otra vez con las caras valientes de los manifestantes. La  luz juvenil permanece marcando un rumbo lleno de zancadillas  Quieren mandar a Linera a la cárcel de mujeres y siento que me falta aire. No hay espacio para la cordura.

En mi sueño también aparecen unos señores con gorritas que dicen OEA y me tranquilizo. Imposible, pasan de palomas a cuervos. Veo a Almagro con su guirnalda de coca y en minutos se transforma en Evo,  Romero y Quintana para volver a ser él encendiendo el racismo oficial. Veo  una cinta tricolor que dice Fuera Evo, detrás una cruz, guardatojos, polleras, lentes de sol y motocicletas, y todas repiten democracia. Hoy la democracia es el respeto al voto. 

Antes de levantarme veo una foto  donde están todos, parece una comparsa improvisada, se pelean por salir en la foto, las mujeres al costado. Sólo un hombre  ha permanecido en mi sueño, digno y sensato, como significando la esperanza de un cambio sereno, dejando el protagonismo a un conjunto variopinto de viejos amigos, alabando al recién llegado.

He despertado y me entero de que la policía se amotina en Cochabamba, y Sucre, me froto los ojos, y más confundida sólo me queda seguir deseando que tengamos nuevas elecciones y que en la próxima foto, y en la vida real, se fortalezca un liderazgo sensato para liderar los tiempos difíciles que se nos vienen.

Sonia Montaño Virreira es socióloga miembro  del Colectivo  Mujeres por la Democracia

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