Gonzalo Rojas Ortuste

La rebelión ciudadana: Bolivia contra el autoritarismo

martes, 12 de noviembre de 2019 · 00:16

A manera de punteo presento a continuación las claves para entender la renuncia de Evo Morales que ciertos observadores interesados insisten en llamar equivocadamente “golpe de Estado”, lo que es un insulto a la inteligencia de millones –literalmente hablando- de bolivianas y bolivianos.

  1. El régimen de Morales desconoció el resultado vinculante del referéndum del 21 de febrero del 2016 (21F), hecho sin antecedentes en la historia mundial de la democracia, que gobernante que llegó a la titularidad del Estado, desconozca mandato explícito de su ciudadanía para su salida. En presidencialismo hay mandato fijo, sin patrañas de derecho humano del gobernante, cuando toda la doctrina de DD. HH. Tiene que ver con ciudadanía, no del príncipe
  2. A pesar de la prohibición expresa de las urnas el 21F Morales Ayma consiguió con tribunales subordinados -el constitucional y luego el electoral- ser inscrito para terciar en elecciones por un cuarto periodo, siendo que está vigente el Art. Constitucional 168 y ya su tercer mandato es inconstitucional.
  3. El sistema de conversión de votos en escaños sobrerrepresenta notablemente el área rural en un país que es, como en todo mundo, crecientemente urbano. Además el padrón electoral muestra notables inconsistencias de crecimiento en circunscripciones pequeñas y algunos países con presencia boliviana con derecho a voto (Argentina). Las reiteradas mayorías congresales desde 2009, la del 2014 dudosa en su transparencia, le permitieron contar con mayorías calificadas con la que fue vulnerando la institucionalidad republicana que limita los poderes del ejecutivo. Todo a favor del caudillo crecientemente autoritario y dispendiosa, incluido el reiterado recurso prebendal y corrupto de gestión pública.
  4. En las recientes elecciones (20 de Oct.) que exigía una mayoría absoluta o mayor de 40% y distancia de 10 puntos porcentuales, el recuento rápido oficial fue interrumpido el mismo día cuando más del 80% y las tendencias señalaban inequívocamente el balotaje, igual que fuentes alternativas con notables coincidencias en esa misma medición. Ello disparó la indignación ciudadana que percibía, adecuadamente, que otra vez se buscaba burlar su voluntad en las urnas. Morales Ayma, se declaró ganador en primera vuelta, contra toda la evidencia ese momento.
  5. Ante el abrumador rechazo público, el régimen solicitó una auditoría electoral a la OEA, pues la misión de observadores de ese organismo señaló la enorme irregularidad de ese corte y la variación de tendencia. Los observadores europeos se sumaron a la crítica de la OEA. Con términos de acuerdo muy dudosos, pero incluyendo la cláusula de obligatoriedad de sus conclusiones, ayer domingo se conocieron esas observaciones que señalan, inconfundiblemente, manipulación de los datos que impiden calificar de limpios los comicios y por ello sus resultados.
  6. Los protagonistas de la protesta son grupos de ciudadanos autoconvocados para rechazar esta segunda burla a la decisión popular. En un plano más amplio, los comités cívicos, especialmente los de Santa Cruz y los de Potosí, además de un meritorio Comité de Defensa de la Democracia (Conade). Y obviamente la alianza ciudadana que encabezó para las elecciones el expresidente Carlos Mesa. Contra toda previsión los y las jóvenes resistieron y sostuvieron la rebelión ciudadana de notables tintes pacíficos y cívicos, comparable en la determinación a lo que viví en mi juventud, cuando empezábamos a transitar a la democracia (1979-82), pero con una liturgia republicana y a momentos crisitiana, que no hay motivo para verla conservadora. Grandes protestas como las encabezadas por Gandhi y Luther King por libertades nacionales y civiles, respectivamente, tuvieron esas características.
  7. Acorralado por dicha movilización y admirable pertinacia ciudadana (“Quien se cansa?, nadie se cansa!; quién se rinde?, nadie se rinde!”), el régimen de Morales admitió nuevas elecciones, con nuevos tribunales electorales, pero la protesta ya escaló y demandó renuncia del binomio fraudulento. Finalmente, las renuncias verbales de los que fueron los máximos mandatarios por casi 14 años ni siquiera se disculpan por ese evidentísimo fraude que ellos propiciaron, y cual indolentes individuos acostumbrados al privilegio se despiden casi amenazantes.
  8. Escribo luego de una noche en vela, pues se activaron desde ayer alevosas agresiones al transporte urbano de La Paz, El Alto y barrios de Cochabamba. Ya conocimos en el pasado cercano las aristas fascistoides del masismo. No en vano el fascismo y el populismo autoritario comparten un evidente aire de familia. Y al binomio fraudulento les encantaría volver, como ocurrió en Venezuela a comienzos de la década. Por ello atiza el fantasma del racismo –por ellos promovido, a título de reivindicación anticolonial- y del regionalismo, que ya empezamos a remontar. Bolivia es mucho más grande que sus desafíos, lo acabamos de probar ante los que se sentían sempiternos.

Gonzalo Rojas Ortuste es politólogo, profesor del postgrado multidisciplinario de la UMSA.

 

123
2

Otras Noticias