Cesar Cabrera Román

¿Golpe de Estado o rebelión popular?

miércoles, 13 de noviembre de 2019 · 09:22

Desde la perspectiva doctrinal se conocen dos formas de gobierno, los democráticos que se constituyen por voluntad popular y apegada a las normas jurídicas vigentes, denominados gobiernos de Iure o de derecho, por otro lado, los gobiernos autoritarios, que se constituyen en franco quebrantamiento del orden jurídico, conocidos también como gobiernos de facto.

Bolivia durante las décadas del 60 al 80 ha sufrido de manera permanente y sistemática la ruptura de gobiernos democráticos, en los que a través de las armas, los militares se hacían del poder.

Ahora bien, los gobiernos constituidos por voluntad popular o democráticos, si pueden constituirse ya en el ejercicio del poder en gobiernos autoritarios precisamente porque incumplen con las normas vigentes o lo que es lo mismo se rompe el Estado de derecho y, porque se quebranta la separación de los órganos de poder concentrando con regularidad dicho poder en el órgano ejecutivo, como ha ocurrido en gobierno del MÁS.

Los últimos acontecimientos violentos generados en Bolivia como consecuencia del fraude electoral desvergonzado producido el 20 de octubre han concluido con la renuncia de Evo Morales y  de altos dignatarios de Estado, salida que está rodeada de acusaciones de golpe de Estado por parte del partido del MAS.

Olvidan que estos movimientos de la sociedad civil en todo el país está rodeado por una cadena pública de actos de corrupción del partido de gobierno, que tendrá su punto culminante con el fraude electoral generado por la angurria de poder del MAS; es decir, será el soberano y titular original del poder, el que ejerciendo la democracia directa reconocida por la constitución en el art. 7 y 11 motiva la salida abrupta del partido de gobierno.

Algunas de las razones que desmienten el mentado golpe de Estado son: no hubo utilización de armas; al contrario, fueron las “pititas y llantitas”, no de “dos o tres”, sino prácticamente de toda la sociedad civil, excepto los acólitos masistas desde luego; la renuncia de Evo es un acto de libre determinación; La sucesión presidencial se produce en el marco de lo previsto en la Constitución, o respetando el Estado de derecho.

Es decir, no concurren  requisitos mínimos para considerar que exista golpe de Estado; al contrario, el ejercicio del derecho de petición ejercido por la ciudadanía, que ante la falta de respuesta concreta se vio obligada a ejercer el sublime derecho a la rebelión.

Cesar Cabrera Román es docente universitario de la UMSS y expresidente del Colegio Nacional de Abogados de Bolivia.

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