Hugo del Granado Cosío

Deficiente desempeño en hidrocarburos

viernes, 15 de noviembre de 2019 · 00:11

Desde  2014 la caída del PIB del sector hidrocarburos ha sido constante. El año 2018 fue de 7,8% negativo y entre julio de 2018 y junio de este año cayó a 20,11% negativo.  Su caída arrastró a otros sectores como el agropecuario y el comercio, que tuvieron parámetros positivos, incidiendo en 1,07 % en el PIB nacional, que bajó a 3,38 % a junio de este ano. El año 2013 el PIB hidrocarburos creció en 14,7% cuando el PIB nacional fue de 6,8%, que demuestra la determinante dependencia de la economía nacional del desempeño de los hidrocarburos. 

La caída de precios en 2014 que se prolongó hasta mediados del 2016 ya no es una explicación válida para el pésimo comportamiento del sector hidrocarburos, porque los precios de exportación de gas han estado en ascenso desde fines de 2016, así entre el año 2018 y el primer cuatrimestre de éste subieron en 12% a Argentina y 11% a Brasil.

Uno de los factores que podría explicar la complicada situación de los hidrocarburos es la caída de la producción y los menores volúmenes de exportación de gas. De acuerdo al IBCE, los volúmenes exportados (entre enero y agosto de 2018 y de 2019) cayeron en 28% y el valor cayó en 18%, el valor cayó aun teniendo mejores precios debido a los menores volúmenes exportados. 

El gobierno de Evo se empeñaba en explicar que no existe caída de la producción, sino que los mercados nominan menores cantidades de gas, pero la firma de la cuarta adenda con IEASA (Argentina) desmiente esta explicación, porque esta adenda se firmó ante la imposibilidad boliviana de cumplir con los volúmenes comprometidos en el contrato. 

La producción ha caído porque no se han incorporado nuevos campos productivos por el fracaso exploratorio y porque los campos existentes están en fase de declinación natural. Esta es la razón por la que no se ampliaron los mercados de gas en el ciclo de precios altos. Las exportaciones bajo contratos interrumpibles son de pequeños volúmenes y a precios inferiores a los de LNG. La ampliación del contrato a Brasil es una nebulosa.

El pobre desempeño económico del sector hidrocarburos no sólo se encuentra en el ámbito externo, las razones también se dan en la administración de YPFB. Analizando sus estados financieros se puede ver que las utilidades netas de la empresa (resultados del ejercicio) alcanzaron su punto más alto en 2014, con 1.014 MM$us, para después declinar hasta 37 MM$us, el año 2016, y recuperar a 332 MM$us, en 2018. 

Sin embargo, según el Ministerio de Economía, la utilidad de este último año habría sido sólo de 52 MM$us. Llama la atención que las cifras oficiales varíen tanto de una fuente a otra. 

Si bien YPFB no registró pérdidas ningún año, sus filiales Chaco y Andina sí lo hicieron. Según la Bolsa Boliviana de Valores, entre los años 2017 y 2018, ambas acumularon pérdidas por 91 MM$us, siendo Andina la que estaría en peores condiciones económicas. Si se tiene en cuenta que Repsol es socia de Andina con el 49%, es incomprensible que acepte que su filial arrastre pérdidas por dos años consecutivos sin subsanar la situación. 

Por el lado del gobierno, no es extraño que observe impasiblemente las pérdidas de sus empresas. Otro ejemplo de pérdidas económicas al interior de YPFB, según las notas a los estados financieros de la gestión 2018, son las arrojadas por la planta de úrea, que en la comercialización de exportación arrojó una pérdida de 51,28 MM$us y en el mercado interno de 4,74 MM$us, haciendo un total de 56 MM$us, suma mayor a las pérdidas de Andina en la misma gestión. 

De las otras plantas de industrialización, como la de Gran Chaco y LNG, no se tiene información de sus estados de pérdidas y ganancias del año 2018. Sin embargo, dados los niveles de producción, de 26% en la primera y del 4% en la segunda, no se podrían esperar resultados diferentes.

Los gastos de YPFB sólo han tenido recortes marginales. Por ejemplo, los de administración en los últimos cinco años sólo bajaron de 55 MM$us a 49 MM$us el año 2018 y el gasto corriente, que fue de 31.734 MM$us en los últimos cinco años, sólo tuvo una reducción del 5% en 2018, respecto al promedio del quinquenio.

Se podrían tocar también inversiones innecesarias que YPFB ha efectuado, tales como  las nuevas estaciones de servicio, que se deberían dejar a los privados, el edificio nuevo de YPFB en el Prado de La Paz, cuyo monto se lo mantiene enmascarado en el ítem de “obras en construcción”, la existencia de tres subsidiarias de transporte, dos de exploración y producción más la de oficina matriz, que triplican los “over heads” de la empresa, aspectos que son contrarios  con políticas transparencia y de austeridad.

 Finalmente, mencionar la pretenciosa e inefectiva gestión de cinco años del Ministro de Hidrocarburos, como factor del deterioro del sector.

 

Hugo del Granado Cosío es experto en hidrocarburos.

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