Octavio Aparicio Otero

Gracias pero no, ¿ por qué Bolivia no necesita médicos cubanos?

martes, 19 de noviembre de 2019 · 00:08

Estamos de acuerdo  enque muchos de los médicos cubanos son víctimas de una cruel dictadura que los ha dejado sin dignidad. Por tanto, de entrada,  es bueno decir que no nos motiva ningún resentimiento con aquellos médicos que sacrificadamente han desarrollado su trabajo en Bolivia en condiciones deplorables,  alejados de su familia y de su país.

Mucha gente piensa que Cuba ha logrado un buen sistema de salud para su población y no sería mala idea importar médicos cubanos.  Debe aclararse que el éxito de Cuba es fundamentalmente en atención de primer y segundo nivel, que reconocemos.  El tercer nivel está destartalado y ruinoso, y este logro se basa en la inhumana explotación de los médicos y personal sanitario cubanos.

Que no nos cuenten el cuento de que la medicina privada de Bolivia pretende ganar más dinero con la enfermedad. Para empezar, sólo el 9% de la población boliviana utiliza este servicio, el de menor impacto de los países de Sudamérica.

En segundo lugar, la inmensa mayoría de personas que no tienen acceso a la salud y que sigue muriendo por infecciones y vulnerabilidad corresponde a la falta de atención primaria y que el sistema de salud privado jamás va a poder modificar esta situación.

El gobierno autoritario de los últimos 14 años jamás entendió la necesidad de negociar políticas y estrategias de salud consensuadas.  Priorizó políticas ideologizadas antes de que el verdadero interés nacional, abandonando la salud con un miserable presupuesto y sin lograr cambiar verdaderamente el desolador panorama de nuestra salud. 

Si bien se han disminuido algunos índices,  esto es algo que ha seguido su curso en los últimos 20 años.  Prueba de ello es el engaño con supuesta salud universal sin presupuesto. La enorme desigualdad en la salud permanece inamovible hace décadas.

La política de importar médicos cubanos de dudosa formación en un país como el nuestro, donde lo primordial debería ser invertir en la formación y capacitación de recursos humanos bolivianos, donde lamentablemente hay cientos de médicos desempleados, pretendió solucionar el grave problema de la atención primaria, contraviniendo los principios filosóficos en los que ésta se basa.   

Para que cumpla su función con sostenibilidad, además de presupuesto decente,  requiere médicos con entrenamiento de postgrado en atención primaria, salarios y condiciones dignas para su trabajo.  Lo ideal sería originarios de sus comunidades que trabajen en equipo, evitando el modelo asistencial puro.  Deben hablar lenguas locales para evitar un choque cultural. 

  No nos oponemos a que compartan con la medicina tradicional.   Se requiere que trabajen por tiempo prolongado, ya que, como sabemos, la atención primaria no es sólo tratamiento,  es más que nada prevención, educación y promoción de la salud, orientada a la familia y la comunidad, considerando que la enfermedad es expresión de factores biológicos, sociales, medioambientales, educación, etcétera.

Los médicos cubanos, muchos de los cuales fueron destinados a la región andina, no sólo carecen del perfil médico que requerimos, de la formación necesaria, sino que son temporales y el resultado del desconocimiento del hábitat ha derivado en malas prácticas,  al no haber seguido guías y protocolos de tratamiento, adaptados a la medicina de la altura. 

Basta citar el ejemplo más obvio, como efectuar miles de operaciones de Pterigion, que en su mayoría la cirugía no es recomendable, así como tratamientos aberrantes en enfermedades como la poliglobulia, hipertension, dislipidemias, apnea del sueño, etcétera.

Encima de toda esta chapuza,  lo que resulta inadmisible es que entre muchos de estos médicos cubanos de buena fe, el régimen cubano ejercita operaciones encubiertas para fines políticos,  camuflando elementos delincuenciales y operadores políticos cubanos que han causado enorme daño al país.

Finalmente, no necesitamos médicos cubanos porque para cualquier país que cree en la democracia, las condiciones de salarios miserables y explotación a los que son sometidos son contrarias al más elemental derecho humano de trabajo digno y libertad, como lo han manifestado los mismos médicos cubanos, que se han visto obligados a desertar de este régimen de esclavitud.

 

Octavio Aparicio Otero es profesor emérito de la Facultad de Medicina de la UMSA, autor del texto de Medicina de la altura.

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