Anna María Barbery

La locura desmedida del MAS

martes, 26 de noviembre de 2019 · 00:09

La maldad demostrada hacia un joven policía en El Alto, arrastrado desde el comando policial hasta la calle y torturado hasta su muerte; una turba enfurecida termina brutalmente con la vida de otro joven universitario en Cochabamba; un tercer ataque casi termina con la vida de otro muchacho cochabambino que iba en bicicleta, cuando una multitud lo avasalló, pateándolo y quemando su bicicleta; esas maldades irracionales vertidas y llenas de odio hacia ciudadanos fueron  y son incomprensibles.

Ni qué se diga de la agresión física que sufrieron en el camino a La Paz cuatro mujeres jóvenes que venían en autobuses llenos de gente deseosa de ejercer lo elemental, su derecho a la libre expresión, para unirse a un levantamiento enorme jamás visto y que incluía a personas de diferentes edades, clases sociales  y origen étnico. Esas personas inocentes, llenas de ilusiones y que viajaban en autobuses, se encontraron con asaltantes armados, francotiradores pagados y preparados para aterrorizar  y causar daño en pleno camino.

Entonces, me pregunto ¿cómo nos equivocamos tanto pensando que el “proceso de cambio” llevaba a una construcción social sana? ¿Por qué pecamos tanto de ingenuos? Pusimos nuestra fe e ilusiones en un sindicalista cocalero que pensamos nos llevaría a un progreso inclusivo, pluralista, moderno y verde. Se lo creímos. Y ahora que Morales nos tacha de fascistas, derechistas, golpistas y racistas hay que recordar que fue una clase media, de artistas e intelectuales, la que votó por Morales en 2005, catapultándolo a convertirse en el primer presidente indígena de Bolivia con un potencial de dejar un legado histórico de gran envergadura para el país.

¡Qué equivocados estuvimos! ¿Dónde estábamos muchos de nosotros para denunciar e investigar en los últimos años y especialmente durante el fraude más grande de la historia de Bolivia en estas últimas elecciones? Este hombre y su entorno todavía tienen el descaro de torcer la mente de sus bases y tergiversar la verdad, y los hechos, engañando a gente humilde y corrompiéndola con dinero  y un discurso falso.

En este siglo y año usted está fuera de toda realidad promoviendo cercos armados, alentando a terroristas a atacar nuestros servicios y recursos básicos.

Jamás olvidaremos los días y noches de destrucción y vandalismo sucedido en La Paz, y otras ciudades; la quema de 64 buses PumaKatari, que con tanto esfuerzo y dinero llegaron para renovar los micros envejecidos  y destartalados de nuestra ciudad; y la destrucción de sitios culturales y educacionales.

Y ahora, ojalá fuera su último acto de terrorismo, atacaron con dinamita y prendieron fuego a los alrededores de un gasoducto en Senkata, con altas probabilidades de causar decenas de muertes  y enormes daños económicos. Estos actos de terroristas afines al MAS y al exgobierno de Morales también cercaron la ciudad de La Paz, exactamente como Morales quiso hacer, evitando así la llegada de decenas de camiones con alimentos.

Es una locura desmedida lo que hace el MAS, una irresponsabilidad grosera con una falta de moralidad y consciencia absoluta, y esta triste historia recae netamente en Morales, que pidió a sus bases “defender” el proceso de cambio instigando el terrorismo.

Sus últimos días no fueron más que un período en el que se eliminó lo poco bueno que pudo hacer por el país. ¡Qué vergüenza! ¿Acaso desconoce que el fraude electoral y terrorismo son delitos?

Y pensar que nada de esto era necesario, nada, pues usted tuvo la suerte de su lado y muchísimas oportunidades para enderezar lo incorrecto, lo inmoral. ¿Por qué no lo hace ahora? Por lo menos hágalo por y para su partido, ya que poco le importa su país.

No olviden que fueron ustedes, no la oposición -como dijo García Linera en su última entrevista con CNN- quienes sembraron la violencia, la división, la destrucción, la autocracia, la ilegitimidad y el racismo.

Pero Morales todavía está a tiempo de redirigir a sus seguidores con generosidad, inspirándolos a seguir apoyando a su partido con respeto e inteligencia. Ojalá.

 

Anna María Barbery es  periodista y educadora.

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