Gonzalo Flores

¿Cuánto tiempo consumirán las nuevas elecciones generales?

jueves, 28 de noviembre de 2019 · 00:09

Muchos quieren responder a esta pregunta con el único argumento de la prisa. La mayoría no ha pensado en las exigencias legales ni en las complejidades técnicas; sólo quieren ver que se entreguen credenciales y símbolos presidenciales a un presidente elegido limpiamente. Comparto su deseo, pero me alejo de su impaciencia. 

En cierto sentido, hacer elecciones se parece a construir un edificio o preparar una comida. Algunas etapas son inevitables y consumen un tiempo no reducible, so pena de viciar todo el proceso y arruinar el producto. Veamos:

Antes de las elecciones anuladas hubo un proceso de registro de militantes, registro de alianzas, personerías jurídicas, inscripción de candidaturas, publicación de candidaturas y elecciones primarias. Eso tomó 100 días. Después vino el proceso electoral propiamente dicho, desde la convocatoria el 27/05/2019 hasta la emisión del voto, el 20/10/2019, que tomó 146 días.  Pero además había que prever aproximadamente 60 días para la segunda vuelta y siete días para el cómputo nacional. En total 213 días.

Además de las dificultades inherentes a todo proceso electoral, el nuevo proceso electoral traerá tres tareas nuevas, pesadas y complejas: 

a) El nombramiento de 52 nuevos vocales para el TSE y los TDE. Estas responsabilidades tienen que ser entregadas a ciudadanos con preparación, experiencia y neutralidad partidaria, de modo que sean aceptados, y respetados por todos los partidos; 

b) La limpieza del Padrón Electoral, actualmente infestado de muertos y dobles, y quizá triples inscritos, muchos de ellos bajo identidades diferentes; el ejército de miles de fantasmas nunca fue resuelto. Necesitamos un padrón limpio y por ello deberemos hacer uno casi nuevo, que deberá incluir a los ciudadanos con derecho a votar que residen en el extranjero; 

c) El ajuste, limpieza, prueba y aseguramiento de la calidad y confiabilidad de los sistemas de transmisión de votos. Esto incluye la revisión y autorización del hardware, la contratación de los servicios (si se va a optar por esa modalidad) o la instalación de un software adecuado en los equipos del OEP; su verificación, aseguramiento de su seguridad, pruebas, etcétera, y el sistema de autorizaciones para evitar su vulneración. 

Ninguna de estas tareas se puede hacer a la carrera y con el Jesús en la boca. Hay que añadir que el proceso podría complicarse por efecto de presiones políticas, movilizaciones sociales y un ambiente ultrasensible. 

Doy por descontado que no se hará elecciones primarias, ese absurdo introducido por la Ley 1096, que debe ser derogada en su totalidad.

Si contamos 213 días a partir de hoy, tenemos que se podría finalizar el proceso el 22 de junio de 2020. Quizá, si los nuevos 52 vocales son excepcionalmente eficientes y no se interpone ningún obstáculo puedan reducir el plazo que he calculado. En todo caso, completar todas las tareas en sólo 90 días me parece imposible.

Propongo, por tanto, que la transmisión de mando se realice el 6 de agosto, como es tradición, y que dejemos al nuevo OEP hacer su trabajo como Dios manda.

 
Gonzalo Flores es sociólogo, miembro de la Plataforma Una Nueva Oportunidad.

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