Armando Álvarez Arnal

Desaceleración y desconfianza

miércoles, 06 de noviembre de 2019 · 00:11

Durante la convulsionada semana pasada, el Instituto Nacional de Estadística (INE) dio a conocer las tasas de crecimiento del PIB del país para el primer y el segundo trimestre de la presente gestión, del 3,44% y 3,13% respectivamente, siendo el crecimiento del segundo trimestre el más bajo en los últimos 10 años. 

El crecimiento entre julio de 2018 y junio de 2019 fue del 3,38%, cifra inferior al 4,5% establecido para el pago del segundo aguinaldo, con lo que dicho beneficio no será pagado en la presente gestión. De acuerdo al INE, la importante desaceleración que registra la economía se debe fundamentalmente a las menores exportaciones de gas ante la menor demanda por parte de Argentina y Brasil. 

Entre enero y junio de la presente gestión las exportaciones de gas registran una caída del 30%, en términos de volumen, y del 16% en términos de valor –gracias a los mejores precios–, respecto de similar período de la gestión 2018. Las exportaciones de minerales también registran una caída, aunque en menor medida, de 11%, en términos de volumen, y del 3% en términos de valor. La caída en las exportaciones de ambos sectores explica el preocupante decrecimiento de más del 20% en el segundo trimestre del sector hidrocarburos y el menor crecimiento de 3% del sector minero respecto del 5,5% que había registrado en el primer trimestre. 

La situación para ambos sectores, que representan el 80% de las exportaciones del país, se ha mantenido para los meses de julio y agosto, lo que lleva a pensar que la desaceleración de la economía se habría mantenido durante el tercer trimestre del año (julio-septiembre). 

Los sectores de agricultura, industria, construcción, comercio y servicios financieros mantienen los niveles de crecimiento que tenían desde el tercer trimestre del año 2018, en tanto que los sectores de transporte y telecomunicaciones y servicios de la administración pública registran un menor crecimiento, por lo que es evidente la aún alta dependencia que el país tiene por las materias primas.   

La caída de las exportaciones de gas no solamente incide negativamente sobre los ingresos de divisas para el país, tiene también efecto sobre la salida de divisas y el déficit fiscal, ya que, ante la menor producción de gas, el país se ha visto obligado a incrementar la importación de combustibles, a fin de satisfacer la demanda interna. Entre enero y agosto de la presente gestión, las importaciones de combustibles se incrementaron en un 54% respecto de similar periodo de la gestión anterior, lo que representa una salida adicional de divisas de 400 millones de dólares, cuando el total de importaciones se incrementó en 190 millones.

Menores ingresos por exportaciones y mayores egresos por importaciones incrementan el déficit comercial, lo que incide negativamente sobre las reservas internacionales. Por otra parte, una mayor importación de combustibles, que se adquieren a precios de mercado y se venden localmente a precios subsidiados, tiende a incrementar el déficit fiscal. 

A la desaceleración que registra la economía se suma la desconfianza sobre el actual gobierno y los restantes poderes del Estado, que se ha profundizado y generalizado ante el irregular, por decir lo menos, reciente proceso electoral. Una mayor desconfianza tiende a reducir las inversiones y el consumo, y con ello la actividad económica y la generación de empleo, que no serían deseables en ningún momento, pero peor aun cuando la economía ya muestra una desaceleración. 

A fin de que la economía no entre en un franco proceso de desaceleración, es imprescindible recuperar la confianza que, en las actuales circunstancias, sólo será posible si se arriban a soluciones políticas democráticas que sean creíbles y que lleven, en el muy corto plazo, a independizar, reformar y fortalecer los restantes poderes del Estado. Porque cualquier acción o medida que las actuales autoridades de Gobierno pudieran tomar que incremente la desconfianza contribuirá a que a la crisis política la acompañe una crisis económica.      

   Armando Álvarez Arnal es analista económico y financiero.

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