Andrés Torrico Ramírez

¿Dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha

miércoles, 06 de noviembre de 2019 · 00:09

¿Izquierda vs derecha? ¿enfrentamiento de clases sociales? o ¿imaginarios distintos de democracia? La reciente proclamación del oficialismo como ganador de las elecciones presidenciales da cuenta de un proceso eleccionario caracterizado por distintos vicios: una cooptación del poder judicial y electoral, que reduce al acto electoral a la voluntad de un grupo que dócilmente se somete al poder. La negación de la voz del verdadero soberano expresada en la Constitución Política del Estado y el referéndum del 21 de febrero del 2016, avalando la postulación de un candidato inconstitucional. Y, un cúmulo de “fallas” electorales que ponen al menos en duda los resultados electorales de octubre del 2019.

 Todo eso ha dado lugar a un escenario de conflictos entre bolivianos: bloqueos, marchas constantes, enfrentamientos físicos, cercos a la ciudad dictados o impulsados por el que se dice ganador de las elecciones. Frente a ese escenario, las explicaciones afines al oficialismo sobre el conflicto recurren a herramientas discursivas tan absurdas y simplistas, como culpar a la derecha, al neoliberalismo o algún nuevo villano que les sirva de chivo expiatorio.

 Ello en el marco de una América Latina inmersa en diversos conflictos sociales, con el paulatino retorno de gobiernos populistas en Argentina y Venezuela (de “izquierda”) y Brasil (de derecha), y brotes anticapitalista en Ecuador y Chile, entre otros.

 Es muy fácil recurrir a la estrategia discursiva de atribuir toda responsabilidad a la derecha; sin embargo, es necesario hacer una reflexión y reconocer la complejidad de los procesos que se están dando. Tenemos un gobierno, proclamado ganador, que se vació completamente de su contenido ideológico, que, embriagado por el poder, manipuló y rompió los preceptos básicos, y esenciales de toda democracia constitucional y que carente de justificativo recurre a estrategias peligrosas que azuzan el odio bajo la bandera del racismo. 

Mensajes de un presidente que amenaza el derecho ciudadano a la manifestación con un llamado a sus bases a cercar a las ciudades para desabastecer a sus habitantes; un vicepresidente que exacerba el tema del racismo para dividir y crear enfrentamientos, y un representante del MAS que amenaza de muerte a los jóvenes que se contraponen al gobierno. Estrategias que en su conjunto buscan validar su perpetuación en el poder a través de la creación de enemigos internos, construidos como los “‘otros”, frente a los cuales se autoproclaman defensores, apuntalando el establecimiento de un caudillo “encarnación patética y caricaturesca de los pueblos indígenas”.

 Además, tenemos un gobierno -que se autodenomina ganador- que destaca entre sus pilares ideológicos la defensa de los pueblos indígenas y la Madre Tierra. Pero que en el fondo no es más que un remedo de ese capitalismo de Estado que tiene como motor la profundización del extractivismo en Bolivia (DS 2366, Código de Minería, DS 26075, Chiquitania), traduciéndose en la represión de aquellos pueblos indígenas que se oponen a sus proyectos políticos (Chaparina, Tipnis, Tariquía, Tacanas, entre otros).

 Si en un pasado histórico fue la voluntad del pueblo la que elevó a un dirigente indígena a la máxima posición de gobierno, hoy llora la historia al ver cómo ese respaldo popular ha llegado a traducirse en un escenario de quiebre y enfrentamiento, que lo único que hace es llevarnos a recuperar aquel graffitti inscrito en las calles del país, reflejo del sentir de muchos ciudadanos de a pie: “¿Dónde está la izquierda? Al fondo a la derecha”.

 

Andrés Torrico Ramírez es ciudadano boliviano

 

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