Rolando Morales Anaya

Modelos de atención a la salud

viernes, 13 de diciembre de 2019 · 00:09

Hace varias décadas que la OMS, la OPS y Unicef aconsejan a países en desarrollo priorizar la atención primaria de salud; es decir, velar por un ambiente sano, cuidar el parto y el posparto, preocuparse de los recién nacidos, tomar medidas para evitar la propagación de las enfermedades de la pobreza (malaria, fiebre amarilla, tuberculosis y leishmaniasis) y prevenir, y tratar diarreas e infecciones respiratorias.

Los organismos internaciones atribuyen a la ausencia de atención a este tipo de problemas la vigencia de altas tasas de mortalidad infantil, de morbilidad y deficiencias en el desarrollo de los niños. Se recordará que Bolivia sigue siendo el país de América Latina con más altas tasas de mortalidad infantil y en la niñez. Según la Cepal, la mayor parte muere como resultado de una enfermedad o una combinación de enfermedades que se pueden evitar con métodos existentes y de bajo costo.

La atención primaria de salud no necesita médicos con alto nivel de formación, incluso, como lo recomiendan los organismos especializados, se la puede confiar a promotores de salud. Al respecto, se ha ensayado diferentes modelos. En los años 80, bajo la dirección del doctor Javier Torres Goitia, se lanzó el programa de los Comités Populares de Salud. En Cuba se prioriza la capacitación en atención primaria de salud de tal manera que sólo uno de cada 10 médicos tiene formación completa en medicina.  Los nueve restantes tienen una formación básica. 

Son formaciones paralelas que no compiten entre sí. A juzgar por los resultados y los elogios que recibe de organismos internacionales, el modelo cubano es muy exitoso. Si hubiera continuado el modelo boliviano seguramente hubiera dado también muy buenos resultados.

El problema en Bolivia para aumentar la cobertura de los servicios y atender problemas básicos de salud es que no formamos médicos especializados en atención primaria de salud. Nuestros médicos pasan entre seis y diez años en la universidad, y tienen la expectativa de trabajar en centros de salud acordes a su nivel profesional. Es natural y comprensible que con tantos años invertidos en su formación no les cautive trabajar en faenas simples de atención a la salud, peor aún en zonas inhóspitas y alejadas de las ciudades, y con remuneraciones menores a las que podrían tener en centros de salud en medio urbano.

Erróneamente, mucha gente piensa que los médicos formados en atención primaria de la salud hacen competencia por puestos de trabajo y salarios a los médicos con formación universitaria de alto nivel. Es importante entender que son áreas de trabajo disímiles y no sólo niveles de formación diferentes dentro de una misma profesión.

Luego, resulta importante plantear un sistema de formación paralela: médicos especializados en atención primaria a la salud que se formen en dos o tres años, como los cubanos, y médicos convencionales con seis más años de formación universitaria y especializada. El área rural será esencialmente el lugar de trabajo de los primeros, pero no únicamente. Tiene que recuperarse la vieja idea de las redes de salud compuestas por centros que vayan desde menor complejidad hasta centros sofisticados. Ello permitirá ofrecer una mayor cobertura de servicios a un costo razonable y en poco tiempo.

Más de la mitad de las personas que solicitan servicios de médicos con formación universitaria lo hacen por problemas simples de salud (males estomacales, resfríos y otros) que podrían ser atendidos por médicos de formación media, en centros de salud barriales o en pueblos pequeños. Sólo los pacientes que muestren mayores complicaciones deberían ser derivados a centros de salud de mayor complejidad.

La expulsión de 722 médicos cubanos especializados en atención primaria de salud y que trabajaban en áreas rurales plantea la necesidad de reemplazarlos rápidamente, si no se quiere dejar sin atención a mucha población vulnerable. Los médicos bolivianos dicen que pueden ocupar sus puestos, lo que es una buena noticia. Posiblemente, podrán ser capacitados en atención primaria de salud en poco tiempo.

En las elecciones de octubre, ningún partido presentó una propuesta aceptable de política de salud. Esperemos que en estas nuevas elecciones, hagan un salto cualitativo.

 

Rolando Morales Anaya es economista

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