Gustavo Angelo Zabaleta

El tipo de cambio una variable sensible

miércoles, 18 de diciembre de 2019 · 00:09

El tipo de cambio es una variable clave para todas las economías pequeñas y abiertas, tal cual lo es la economía boliviana, que es caracterizada como una pequeña economía, exportadora de materias primas, sin poder de fijación de precios en ninguno de los mercados a los que exporta y sus flujos financieros son tan pequeños que no afecta a la economía mundial, ni siquiera a la economía de sus países vecinos. 

Depreciaciones moderadas en la moneda tienen impactos potencialmente perjudiciales en economías pequeñas, debido a sus efectos sobre los pasivos denominados en moneda extranjera, a su traslado a los precios que genera mayor inflación y a la pérdida de credibilidad en la estabilidad, y sostenibilidad de la política monetaria, sin que necesariamente lleguen a favorecer a la balanza comercial, puesto que el precio de la divisa busca el equilibrio entre exportaciones e importaciones, y los desequilibrios temporales se financian con reservas internacionales o con créditos externos.

Para el caso concreto existe evidencia empírica de estimaciones econométricas realizadas por Arandia y Laura, que determinan que los productos no tradicionales, entre los que se puede citar a los soyeros, joyería y manufactura, muestran una elasticidad significativa al TCR, y casi unitaria (Condiciones que se acercan al teorema del Marshall – Lerner), siendo una de las justificantes a explicar la permanente demanda de este sector industrial en nuestro país para realizar una potencial devaluación o ajuste al tipo de cambio, con el fin de mejorar en algo la competitividad del sector; significando la representación de este sector  el 33% de las exportaciones.     

La estabilidad del tipo de cambio desde el 2011 ha llevado a diferentes discusiones económicas para realizar una posible modificación con el fin de mejorar de cierta manera las cuentas externas del país, debates que esencialmente viene siendo impulsado por el sector empresarial de productos no tradicionales, como son la soya, azúcar, joyería, madera, etcétera. 

En la actual coyuntura y pronosticando un escenario ante el futuro Gobierno, se puede decir que el tipo de cambio fijo aun seguirá latente; de lo contrario, su reforma significaría un alto riesgo económico y político, siendo que por un lado el efecto se vincularía a la inflación (variable peligrosa que se está subestimando actualmente), a la caída de salarios, a la disminución del consumo, especulaciones significativas en la economía que puede afectar al desempeño del sistema financiero, entre otros factores que llegarían a afectar a todos los ciudadanos.

Considerando esa determinación es poco probable que el próximo Gobierno se arriesgue a este régimen por tan sólo satisfacer a un sector, que significa aproximadamente el 33% de las exportaciones.

Las Reservas Internacionales Netas vienen cayendo en los últimos meses, siendo el último dato publicado por el BCB de 8.046,6 millones de dólares con corte a julio de 2019, siendo todavía sostenible y suficientes para garantizar que el tipo de cambio se mantenga estable. Asimismo, su recuperación puede venir acorde a las nuevas políticas de diversificar la matriz productiva del Gobierno.

 
Gustavo Angelo Zabaleta es economista

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