Sergio Pablo Garnica Pantoja

Evo y el complejo de Evóstrato

lunes, 02 de diciembre de 2019 · 00:09

El complejo de Evóstrato no es un trastorno que trate la psicología moderna, me declaro neófito en cuanto a lo profuso de esta ciencia, pero con la aquiescencia que nos da el sentido común y la libertad de expresión, permítame esbozar características de la persona que encarnaría esta tara mental, que no es más, valga de nuevo la aclaración, producto de mi cualidad onírica.

Eróstrato, era un pastor de la antigua Grecia responsable de la destrucción del templo de Artemisa (una de las siete maravillas del mundo antiguo), la motivación del pastor fue alcanzar renombre a cualquier precio, objetivo que trascendió el tiempo y las lenguas. En el cuento corto de Jean Paul Sartre titulado Erostratus, el protagonista planea crímenes violentos con el único objetivo de conseguir fama; el Diccionario de la lengua española desprendió del mentado griego el término erostratismo que significa: “Manía que lleva a cometer actos delictivos para conseguir renombre”.

Evo Morales está dispuesto a incendiar el país, a destruirlo, con el único objetivo de que su nombre e imagen siga con la sórdida adoración de sus empleados, pero sumado a esa desaprensión, es evidente su cinismo a la hora de mentir y la cobardía con la que se maneja. Nos olvidemos de los chascarrillos de que lo obligaban a cantar Lamento boliviano de niño o que leyó Pueblo enfermo y de la infinidad de mentirillas que dijo y nos concentremos en la conversación que sostuvo con un narco para cercar y matar a las ciudades de hambre.

Posterior a la difusión pública del video, sin que se le mueva un pelo, dijo que el video era un montaje del imperio, pero se verificó que el audio es real y que el narco hizo tres llamadas a México, en esta cadena de acontecimientos trasluce que al exmandatario nunca le importó la vida de los bolivianos, que es un mitómano, que nunca se hizo responsable de sus dichos y actos, en otras palabras, es  un cobarde, un completo Evóstrato.

Esta execrable tara mental se extrapoló a toda autoridad del anterior gobierno, ahora sabemos que el único mar en el que navegará el exministro de hidrocarburos es el de sus mentiras; sus afirmaciones sobre las reservas de gas y la cruda verdad, ponen al país en incertidumbre sobre los ingresos para los años venideros, los exministros de Presidencia, Defensa y Cultura querían convertir al país en zona de guerra; con las auditorías a las diferentes unidades estatales se pondrá aprueba eso del “milagro boliviano” o caeremos en cuenta que Morales y el masismo ya destruyeron el país.

Desmantelar oportunamente las mentiras económicas, sociales e institucionales librará al país de un eventual retorno a estos años lóbregos, esto es muy importante; durante años a gran parte de la población se la adoctrinó con la idea de que Morales per se encarna estabilidad y crecimiento. 

La estabilidad fue merced a los ingresos por las materias primas desde  2004 hasta  2013, la expulsión de la DEA y la ampliación del cultivo en el Chapare, que a la par de los cadáveres en las fronteras, inyectó gran liquidez a la economía, esto aunado a un modelito keynesiano, exacerbando el consumo, que no es más que otro enfoque del capitalismo, permitió al país vivir una ilusión de crecimiento.    

Los últimos años del gobierno masista se vino sembrando la perfecta tormenta para dejar en ruinas a Bolivia, desinstitucionalización, deuda externa, déficit fiscal, déficit comercial, dependencia de materias primas, fuerte anclaje de las expectativas inflacionarias al tipo de cambio que lo mantienen fijo afectando a productores, RIN con tendencia negativa e inertes edificios. 

Se vienen años de ajuste y no faltarán las voces que pidan el retorno del que encarna el complejo de Evóstrato.

 

Sergio Pablo Garnica Pantoja es economista.

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