María del Carmen Claure Castedo

Carta abierta a María Galindo

viernes, 20 de diciembre de 2019 · 00:09

Con pena e indignación les dirijo la presente para rechazar el despectivo y desagradable artículo que la controvertida ciudadana María Galindo ha escrito en su periódico  contra  nuestra presidenta interina, Jeanine Añez Chávez, a quien  muchas mujeres admiramos por la valentía y buen tacto con el cual está llevando adelante su mandato, pese a las constantes críticas que, a diestra y siniestra, debe soportar; pero a pesar de ello, por su sencillez y buen carácter, se ha ganado el corazón de los bolivianos, que deseamos mejores días para esta patria, que el  expresidente Morales y su gobierno maltrató hasta el cansancio.

Quiero recordarle a la señora Galindo que todos los pueblos de Beni tienen características parecidas, en mayor o menor escala,  debido a que durante décadas estuvieron desatendidos por los gobiernos de turno y tuvieron que sobrevivir gracias al esfuerzo de sus pobladores, pues allí los cargos públicos eran escasos. No había industrias, pero sí imaginación y solidaridad.  

De donde vengo, Riberalta y casi todos los pueblos de nuestro departamento,  antes y después de la Guerra del Acre, quedaron prácticamente librados a su suerte por la caída del precio de la goma y la  falta de mercado para sus productos, situación que los postergó durante años y obligó a muchos de nosotros a emigrar a otras regiones, donde la mayoría hemos contribuido con un granito de arena en su crecimiento; pero en detrimento de nuestros lugares de origen, buscando educarnos mejor, debido a la falta de universidades, fuentes de trabajo, etcétera.

 Muchos de nuestros coterráneos dejaron también esparcida su sangre en las arenas del Chaco, defendiendo la heredad nacional. 

Otra cosa que debo informarle es que los recursos económicos pagados por el Brasil en el Tratado de Petrópolis para impulsar el desarrollo de la región cercenada  fueron utilizados para hacer prosperar otras regiones y Beni desde  entonces espera “dejar de ser el futuro”.   Por todo eso, es que en esta coyuntura no debe haber beniano que no se sienta feliz de estar representado por esta Presidenta que nació y creció sanamente a pesar de las carencias que existían y existen en nuestros pueblos, lo cual es digno de respeto. A pesar de ello, contagia tranquilidad y buen humor, brindando a quienes a diario comparten con ella las condiciones para lograr diálogos constructivos, que muchas personas en nuestro país deberían imitar y no continuar con la costumbre que obstaculizar, y menospreciar todo intento de avance democrático, especialmente hoy que existe una diferencia diametral con las escenas bochornosas y desagradables que a diario protagonizaban, tanto el gobernante saliente como sus seguidores.

Nuestra Presidenta puede no ser un dechado de virtudes y tal vez precise ser más erudita, pero, en cambio, para complacencia de nuestros compatriotas, le sobra esa capacidad de amar a sus semejantes, lo que a mucha gente en nuestro país le falta. Por todo ello, le aconsejo ser más positiva señora Galindo y trate de ver el lado bueno de las personas, y no como habitualmente lo hace: Sólo encontrar defectos y aspectos negativos en ellas.

Usted tiene la suficiente inteligencia para no ser como otros, que en nada contribuyen al crecimiento de este país tan malogrado.

Por todo lo anteriormente expresado, creo que Jeanine Añez y la mujer beniana merecen una retractación de su parte, aunque conociendo sus antecedentes y su comportamiento permanente dudo mucho que lo haga; sin embargo, no debe olvidar usted que nuestra Presidenta, junto con otros actores importantes, ha conseguido la pacificación del país, lo cual merece ser aplaudido por propios y extraños, y desde ya éste es un mérito invaluable que mínimamente debe ser reconocido por todos los bolivianos.  

No se fije en nimiedades, como el color de su cabello o de su piel; caso contrario, aún estaríamos velando a nuestros muertos.  Sea agradecida con la vida, ya que usted desde niña gozó de los bienes, las facilidades, el confort y la educación de que otros carecieron.  Devuelva a la sociedad en que habita cotidianamente lo mejor de usted, sin odios ni resentimientos y verá que todo eso vuelve a su vida, trayéndole la paz interior y la tranquilidad personal, que tanta falta le hacen.

Algo más, lo que nuestra Presidenta hubiera hecho con su vida privada y familiar es un asunto que a nadie debiera interesarle, pues pertenece al ámbito íntimo de las personas, y sólo es de su particular incumbencia, pues así tuviera usted alguna prueba de lo que afirma, que no demuestra en absoluto, debe recordar que nadie está libre de culpa, ni siquiera usted.

Esperando la publicación de esta nota, aprovecho la ocasión para saludar a ustedes muy atentamente.

 

María del Carmen Claure Castedo es  beniana residente en La Paz

 

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