Elizabeth Salguero Carrillo

# YoSiTeCreo

jueves, 26 de diciembre de 2019 · 00:12

Las mujeres que sufren violencia sexual son víctimas no sólo por la agresión sufrida, sino que después de la denuncia, durante todo el proceso, el daño no se acaba y las convierte en víctimas de nuevo una y otra vez.

Según la experta Bárbara Tardón, el proceso judicial y el discurso social reproducen los parámetros patriarcales presentes en la cultura. Esto hace que, en vez de minimizar los efectos de lo vivido por la denunciante, el sistema los potencia y produce una revictimización constante de las mujeres que acuden a la justicia por violación y/o violencia. 

El miedo a la revictimización es una de las causas más comunes para que muchas mujeres no denuncien cuando son objeto de agresiones. La mayoría de las mujeres que acuden a la Policía, servicio legal integral o Fiscalía tienen que responder preguntas que de antemano suponen que la víctima es la culpable.

La revictimización hace referencia a una mujer que ha sido víctima y que esa condición se repite en todo el proceso posterior. Es decir, se refiere a sufrir abuso físico o sexual y luego experimentarlo nuevamente durante el proceso de investigación hasta la conclusion del proceso penal, si es que se llega al mismo. 

También se habla de la victimización secundaria que deriva de las relaciones de la víctima con las instituciones de salud, jurídicas, sociales, medios de comunicación y redes sociales, que violan sus derechos, y, por lo tanto, la revictimizan. Por ejemplo, en los procesos jurídicos se revictimiza sometiendo a las mujeres a interrogatorios innecesarios que reviven la experiencia traumática o que indirectamente sugieren situaciones que atentan contra su dignidad. Este es el caso que enfrentan las mujeres abusadas sexualmente cuando se indaga en qué medida su comportamiento, su condición o actitud pueden haber aportado a la violencia sexual. 

Otras situaciones que se pueden mencionar es el caso del uso de terceros como informantes y/o testigos para hacer falsas acusaciones sobre las víctimas. La falta de eficiencia en la administración de justicia y la permanente impunidad aumentan el sufrimiento de la mayoría de las víctimas.

De igual forma, los medios de comunicación muchas veces operan como mediadores de los intereses de los agresores, convirtiéndose en canales de revictimización. Muchas de las víctimas se han visto sometidas a graves señalamientos y acusaciones infundadas por sujetos procesales, el Gobierno, y por los generadores de opinión, que argumentando la libertad de opinión y expresión no respetan la dignidad, identidad   y protección de las víctimas.

Se revictimiza con la intención de debilitar, dominar y doblegar la voluntad de las personas para intentar hacerles desistir de sus procesos de exigibilidad, de sus derechos, y eliminar a quienes no responden al propósito de dominación y a quienes no están de acuerdo con un modelo de sociedad patriarcal.

En este sentido, también las redes sociales generan una reacción en la sociedad en donde la estigmatización es el denominador común. Esto se expresa en afirmaciones justificadoras como: “por algo será”, “habrá provocado” “estaba en un lugar inadecuado a altas horas de la noche”, etcétera. Algunos autores llaman a este efecto “revictimización terciaria”,  atribuyéndoles a las víctimas los estigmas de que son indignas, indeseadas, de reputación dudosa  y por ello se termina justificando la estigmatización, la exclusión, el señalamiento, y hasta el “linchamiento mediático”.

Por estas razones se debe apoyar incondicionalmente a las víctimas para que denuncien las violaciones de sus derechos,  su dignidad y sus vidas.
 
Elizabeth Salguero Carrillo es comunicadora social.

 

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