Gustavo Adolfo Calle Laime

No fue golpe, fue autogol

viernes, 27 de diciembre de 2019 · 00:11

Siempre creí que la antes oposición política era bastante “ineficiente” en términos de acción y reacción política. La realidad, en un poco más de 13 años, de hecho me daba la razón. La estrategia no era lo suyo. Difícilmente pudo construirse como alternativa política y, en el peor de los escenarios, tras la renuncia de Evo Morales, era muy poco claro vislumbrar en esta alguna posibilidad de poder real. Por eso está claro que el Movimiento Al Socialismo (MAS) cayó por sus propios errores, no solamente por aquellos que lo deslegitimaron y que provocaron la irrupción en las calles de los movimientos ciudadanos y, posteriormente, de varios sectores populares divergentes al masismo.

El MAS cayó por sus torpezas. Sí hubo golpe al gobierno de Evo, este vino desde el “ala dura” del mismo. Las múltiples renuncias, tras una absurda estrategia que buscaba el vacío de poder que aperture el retorno de Evo, terminaron entregándole el mando, la dirección del poder real, a la oposición gubernamental, ironías de la política, justamente a la parte más radical de esta.  Lo reitero: pienso que ni en el peor de los casos ellos se hacían en una situación política de éxito. El MAS le dio la oportunidad y ésta, por primera vez, actuó de manera inteligente, no dudó y la tomó.

Así es, no hubo golpe, hubo autogol.

 El debate infructuoso sobre el golpe de Estado en el fondo busca salvar, como muchos ya han reflexionado, al deslegitimado Evo Morales y busca exculparlo del apocalipsis generado tras su dimisión.

El MAS nos dejó a Unidad Demócrata (UD) en el Gobierno, nos dejó  Añez, Arturo Murillo y a los “ministros” de Camacho. Sí a alguien hay que responsabilizar de la catástrofe social llegada tras la irrupción de la antes oposición política al Gobierno, es al MAS, así de elemental.

La antes oposición política era de por sí un peligro, anclada en su comodidad de clase, jamás se esforzó por comprender la compleja formación social boliviana para actuar con prudencia política respecto a  esta, no lo veía como prioridad, pues, no se imaginaba realmente en la cúspide. Eso explica por qué apenas tomaron las riendas del Estado, las usaron para estructurarlo de acuerdo a sus intereses, perseguir a sus “enemigos” y reprimir-intimidar a cuanto disidente haya en el camino.

La antes oposición política sabe que no es alternativa y que difícilmente tendrá esta oportunidad política en un futuro, por eso no le interesa generar consenso y quedar bien con sus disidentes; llegó para aprovechar el poder del Estado y ajustarlo a sus intereses mientras se pueda. 

Así es, lo que está pasando hoy es producto de las torpezas del MAS, el gobierno de Añez es el obsequio de fin de año de Evo a los bolivianos. Curiosamente hay un aprendizaje detrás de todo esto y tal vez, es lo “único” bueno que dejó el masismo: su error estratégico nos está permitiendo ver y palpar en carne propia cómo gobierna la derecha, con qué sentimientos y con qué grado de comprensión de la sociedad boliviana; como verán, nada diferente al masismo.

 Ambos extremos ven sólo la parte y no el todo, y actúan a favor de la parte en desmedro del todo. En fin, el autogol tiene contenido pedagógico y hay que aprovechar las enseñanzas de sus repercusiones.

 

Gustavo Adolfo Calle Laime es ciudadano boliviano.
 

 

 


   

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