David Altamirano Salas

El “18 Brumario” fallido de Evo Morales

domingo, 29 de diciembre de 2019 · 00:09

La dramática transición gubernamental que está sufriendo nuestro país, nos lleva a reflexionar por qué el cambio se presenta tan complicado y trágico. 

La historia universal brinda experiencias que tienen mucha similitud y parece haber inspirado la política transicional en su faceta más violenta que adoptó el gobierno del MAS al dejar el poder, o mejor, con el propósito de forzar su permanencia en el poder.

Francia el 4 de noviembre de 1848 promulga la Constitución de la II República que prevé que el presidente sólo podrá ejercer su cargo durante cuatro años, sin posibilidad de reelección. 

Luis Napoleón Bonaparte, sobrino de Napoleón Bonaparte, El Grande, vuelve del exilio a Francia y se presenta como candidato a la presidencia en las primeras elecciones con sufragio universal masculino, que se celebran el 10 de diciembre de 1848, las que consigue ganar con una amplia mayoría.

Luis Napoleón intenta por todos los medios una reforma constitucional que elimine la limitación a la reelección, pero no logra su objetivo. Sin embargo, dispuesto a perpetuarse en el poder a cualquier precio, antes de que venza el plazo, el 2 de diciembre de 1851 lidera un golpe de Estado que se impone a sangre y fuego, desembocando, un año después, en la proclamación del Segundo Imperio. Luis Napoleón logró su propósito, pasando de presidente de la República a emperador, con el nombre de Napoleón III.

Para el efecto contó con el apoyo del ejército, pero además organizó una “sociedad de beneficencia” en el que reclutó al lumpen de la ciudad: ladrones, mendigos, vagabundos, etcétera, que bajo el pretexto de  beneficencia, los organizó y preparó como su ejército privado para enfrentar a la sociedad parisina que se opusiera a su inconstitucional pretensión. 

Producido el golpe, Luis Bonaparte impuso un verdadero estado de terror, especialmente por la acción del lumpen contra la sociedad civil, que se vio obligada a aceptar un gobierno inconstitucional.

Todo este episodio fue magistralmente descrito en la obra Historia de un crimen del famoso escritor Víctor Hugo y por Carlos Marx en su fascículo El 18 Brumario, de Luis Bonaparte, que reconoce estas prácticas como autoritarias o “bonapartistas”.

Napoleón Bonaparte, El Grande, protagonizó el primer golpe de Estado el 9 de noviembre de 1799; es decir, el 18 Brumario del Octavo año de la Revolución, según el calendario que adoptó la revolución. 

Marx tomó esta fecha para satirizar y denunciar el segundo golpe de Estado protagonizado por el sobrino Luis Napoleón Bonaparte, recordando a Hegel, quien sostenía que los grandes hechos de la historia se repiten dos veces, a lo cual agrega Marx la primera como tragedia y la segunda como farza o copia mal hecha, a  la  que podríamos agregar en el caso de Evo Morales que la historia se repite por tercera vez como crimen.

El MAS, al igual que Luis Napoleón Bonaparte, organizó al lumpen como grupos de choque del partido, de manera que los días 9, 10 y siguientes de noviembre  atacaron prácticamente en todos los barrios, provocando destrozos, saqueando, sembrando miedo y terror. No fue una acción espontánea voluntaria de los vecinos, sino que el MAS los organizó con mucha anticipación, los preparó de manera que en todas las ciudades del país se ejecutó el plan de amedrentamiento, en el que se escucharon los mismos estribillos “Evo sí”; “Ahora sí, guerra civil”.

De esta manera, la población boliviana sufrió un ataque terrorista de grupos organizados por el MAS, cuyo propósito fue provocar destrozos, saqueos, infundir miedo, zozobra y terror. Frente a la provocación, la población se defendió efectivamente de estos ataques, porque desde el 20 de octubre, que se produjo el sufragio electoral y se denunció el fraude, la población se fue organizando en los barrios con los bloqueos en cada esquina, de manera que cuando se produce la huida de Evo y se da el ataque de estas muchedumbres criminales, los vecinos organizaron rápidamente la defensa del barrio y logran repeler el ataque de estos grupos criminales.

Evo organizó su “18 Brumario” para perpetuarse en el poder, pero falló porque fue descubierto y desenmascarado. 

Concluyendo, los hechos sucedidos a partir del 20 de octubre deben ser investigados, no pueden quedar en la impunidad.

 David Altamirano Salas  es abogado y economista, experto en materia tributaria.

235
5

Otras Noticias