Fernando Patiño Sarcinelli

Tónico para la memoria, para terminar una década

domingo, 29 de diciembre de 2019 · 00:10

El año 2019 quedará en la memoria de los bolivianos como el año de las pititas, el año de la victoria pacífica del pueblo y de la democracia sobre un desgobierno autoritario y mentiroso; victoria en defensa de la CPE y contra el fraude. El simbólico “golpe de las pititas” (qué tierno suena eso) fue la gran reacción de una nación cansada del abuso de poder y la burla de un candidato a dictador.

Este año que termina cierra una década en que la salud de los bolivianos ha sido olvidada. Es necesario un tónico para no repetir los errores del pasado. Hace poco más de un año se anunció el Sistema Único de Salud (SUS), fracasado desde el principio. La construcción de “49 hospitales en un discurso” anunciaba salud universal y gratuita que hasta hoy no se cumple. Para la gran mayoría de la población nada ha cambiado. Más de una década de bonanza económica sin remedio para la salud.  

“No me avisaron que la salud estaba mal”, justificó el expresidente. Pero tenía claro que su prioridad eran las canchitas de pasto sintético y el fútbol. Aun así, no hemos logrado ningún éxito en ese campo a nivel internacional. Nos juntamos a Venezuela en la cola de la clasificación del fútbol para defender el capricho antiimperialista.

En abril de 2018, se desató el escándalo de la radioterapia en los servicios de salud pública de La Paz. Una cuadrilla de médicos y paramédicos abusaba de los bienes del Estado en su propio beneficio. De las víctimas anónimas nadie se acuerda o no han sobrevivido a la agonía de la promesa de un acelerador lineal que parecía la salvación. En diciembre 2018 se anunció como un milagro la llegada de un equipo de tomoterapia (radioterapia ultra avanzada) que debería entrar en funcionamiento “en tres meses”. Al terminar esta década no tenemos respuesta, como lo preví en esta columna: “Tomoterapia ¿dónde, cuándo, quién y para qué?” (19/02/2019). Una inversión de 35 millones de bolivianos sin ningún criterio.

También expliqué que “Los pacientes con cáncer no pueden esperar” (26/03/2019), pero hasta hoy la situación no ha mejorado, al contrario, la solución se ve más distante. Las autoridades que debían haber propuesto una solución, demagógicamente terminaron una huelga de hambre de los enfermos con cáncer con “la ley del cáncer”, un patético remiendo a la CPE, que en su artículo 18 determina que la salud es una obligación del Estado. No era necesaria una nueva ley para reiterar lo que se ha ignorado por décadas. Promulgada la ley, espera reglamentación, pero ya ha sido olvidada en medio a la basura abandonada por una ministra fugitiva que se olvidó de renunciar. 

¿Quién se acuerda del niño Sebastián? (18/09/2018) Le volaron los dos riñones en un acto quirúrgico impensado. No importa recordar el nombre de los responsables, pero olvidar su historia es dar lugar a repetir los mismos errores. Nunca se ha explicado la verdadera causa y el caso cayó en el olvido. Sebastián fue llevado a Sao Paulo para continuar tratamiento y nunca más se supo de él. Los médicos debemos recordar cómo ocurrió ese error para no repetirlo. Debemos reconocer también que los médicos que se equivocan son actores de un sistema de salud precario. La formación médica no está preparada para reconocer errores, al contrario, muchos creen que es inmejorable y ese es el mayor error. 

¿Quién habló de salud en campaña para los últimos comicios? (15/10/2019). El tema fue completamente olvidado. Nos preparamos para nuevas elecciones y no se sabe quién tiene una propuesta razonable y viable para la salud. Después de millonarias inversiones para llenar una “Abecedario de corrupción” (Raúl Peñaranda, 19/5/19) ¿habrá sobrado algo para invertir en salud y formación de profesionales?

Los centros de medicina nuclear, en El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, gastaron 180 a 300 millones de dólares. Construidos como una “solución para los pacientes con cáncer” no tienen ningún sentido práctico ni quien los ponga en funcionamiento. No tenemos más noticias de los “17 profesionales becados a la Argentina” anunciados por Evo. Más tardaron e ir que en volver porque no tenían una preparación básica fundamental para llevar adelante una formación en tecnología avanzada. 

¿Quién se cansa? ¡Nadie se cansa! ¿Quién se rinde? ¡Nadie... Este estribillo demuestra que el mejor tónico para la memoria es la repetición. ¿Quién se olvida? Yo no me canso de hablar de salud para que nadie se olvide. Temo tener que recetar más a menudo este tónico para que la salud sea una prioridad de gobierno y no simple discurso de campaña. 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

 

82
4

Otras Noticias