Guido Adalberto Villena Valle

El Tata psicópata y el efecto del sol negro

viernes, 06 de diciembre de 2019 · 00:08

“El sol se va a esconder, la luna se va a escapar”, afirmaba un (pseudo) “matemático”, por allá […] en un pasado no muy lejano (2015), en ocasión de un discurso político dado a una comunidad de Viliroco.

Martínez (2012), citando a H. Marietan, indica que la psicopatía es una forma especial de ser en el mundo, es una variedad de ser humano que se muestra en la acción, son sujetos con necesidades especiales y formas diferentes al resto de las personas de satisfacerlas. En el psicópata observamos el actuar del individuo en sí mismo, sin un proyecto trascendente y superador.

En la existencia de un psicópata no realiza un intercambio con influencia recíproca, la relación con el otro es utilitaria, influye y modifica a los demás pero es impermeable a la influencia de terceros, un psicópata no tiene empatía. Vivir en el mundo provoca en nosotros, inexorablemente el sentir, el psicópata carece de capacidad de sentir auténticamente al otro y de modificar su actividad en consecuencia.

Así lo dice H. Marietan: "Yo llamé a la acción del psicópata en la familia el efecto ‘sol negro’ porque hace que todo el sistema familiar gire alrededor de él, como si fueran planetas alrededor de un sol. A diferencia del sol que da luz, da energía, da vida y permite el desarrollo de los individuos, el psicópata, toma la energía de todos, opaca a la gente, impide el desarrollo de los miembros de la familia, ejerce un poder intenso. Son como ‘vampiros energéticos’, desvitalizan".

Girar alrededor de un “sol negro” ha quitado energía vital en el liderazgo nacional hasta aniquilarlo para dar paso y fortalecer a pseudo líderes que han llevado al abismo a inocentes con “su libertad de pensamiento”. Han incrementado las unidades educativas en el área rural, fuertes e imponentes en infraestructura, pero débiles y carentes para brindar educación, por falta de planificación estratégica.

Girar alrededor de un “sol negro” ha vulnerado nuestros derechos más fundamentales; la Enciclopedia Jurídica indica que la libertad de pensamiento “es el  derecho del individuo a no ser perseguido, sancionado o molestado por sus pensamientos, opiniones o creencias. Este derecho tiene carácter absoluto, no precisa de regulación alguna, bastando con la exigencia de su respeto por individuos y poderes públicos”.

En este sentido, decir “respeta mi pensamiento” se ha convertido en fanatismo extremo, con el pretexto de que giramos alrededor del “sol negro”, la libertad de pensamiento se ha convertido en idolatría incontrolable que limita temerosamente el razonamiento y lleva al caos. La libertad de pensamiento debe tener basamentos de libertad y legitimidad, de lo contrario se está perforando este derecho innato de cada ser humano.

El Tata idolatrado por pocos ha perjudicado a un país que ya se fue; el sol no se ha escondido, la luna no se ha escapado, el sol sigue saliendo día a día y la luna llena aún brilla en la oscuridad. Este es el sol que brilla en mi país desde oriente a occidente, desde la Amazonia hasta el altiplano; esta es la luna que se refleja cuando está llena, en el rostro de mi hermano boliviano sin distinción de credo, religión, color político o de piel.

Esta es mi Bolivia que surge de entre las cenizas para un mundo mejor,  que gira alrededor del sol; sin embargo no de un “sol negro” psicópata. Por eso el sol nunca se ha de esconder y la luna nunca va a escapar, porque sólo escapa y se esconde el que tiene sentimiento de culpa.

Guido Adalberto Villena Valle es abogado egresado de la Universidad Católica Boliviana San Pablo.

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