2018: recuento petrolero

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jueves, 14 de febrero de 2019 · 00:09

No es casual la escasa información disponible sobre las proyecciones en el sector petrolero para la gestión 2019. La presentación del Presupuesto General del Estado no tuvo estimaciones de producción, de regalías ni de recaudación del IDH. Por su parte, el Presidente Morales, en su informe de enero, sólo se refirió a la renta petrolera de los últimos 13 años y al número de instalaciones de redes de gas. 

Los pocos logros de las últimas gestiones hacen que el gobierno minimice la importancia del sector. Fue en este sentido la declaración del Presidente Morales, el pasado mes de noviembre, afirmando que Bolivia ya no depende del gas para crecer.

Pese a lo anterior, en enero de este año, el Ministro de Hidrocarburos adelantó, con mucho entusiasmo, el descubrimiento de un “mar de gas” en tres departamentos con el pozo en Boyui. Horas después, Repsol aclaró que recién, en abril, después de las pruebas en el pozo, se podría determinar su comercialidad. Esa situación fue el límite de las declaraciones sensacionalistas.

Veamos los resultados del año pasado:

En relación con las reservas, lo único tangible fue la certificación de 10,7 TCF, a diciembre de 2013, cifra que no es ni la décima parte de los reiterados anuncios y expectativas oficiales. Así, en julio de 2018, el Ministro de Hidrocarburos declaró que las reservas convencionales eran de 132 TCF y las no convencionales de 1.000 TCF.  

 Estas serían las “reservas astronómicas” que mencionó en enero del mismo año. La autoridad añadió que ahora se están perforando megacampos que “(…)  disparan las reservas en 50 o 60% por no decir en 100%.”  Por su parte, YPFB sostuvo que, “de acuerdo con la aplicación de tecnología a estudios sísmicos”, se estima la existencia de 130 TCF de reservas. 

Respecto a nuevos descubrimientos (que deberían equivaler a nuevas reservas), en el curso del año, el Ministro de Hidrocarburos citó, en dos oportunidades diferentes, reservorios y campos que se habrían descubierto desde el año 2006. En agosto mencionó 22 nuevos descubrimientos y en diciembre declaró que se descubrieron 17 campos y seis reservorios. Las listas dadas en ambas oportunidades difieren entre sí, pero todos los nombres son conocidos y comunes en el medio petrolero local, porque los supuestos nuevos descubrimientos fueron efectuados antes del 2006. 

Como ejemplo de los “nuevos descubrimientos” se puede citar a Itau (1998), Boquerón (1985), Junín (1991), Aquio (2004) y así todos los demás, con la novedad del añadido de un punto cardinal a la nomenclatura original, por ejemplo:  Junín este, Boquerón norte, etcétera.

En relación con la atracción de inversiones, el ministro aseguró “la existencia de empresas mundiales deseosas en hacer negocios sobre hidrocarburos con Bolivia (…)” y de “(…) una fila de empresas interesadas en hacer inversiones”.

En el curso del año pasado, se han firmado acuerdos de intenciones y memorandos de entendimiento por lo menos con ocho empresas interesadas en realizar exploración en el país, (KampacOil de Dubái, Milner Capital de Inglaterra, CanCambriaEnergy de Canadá, Sonatrach de Argelia, Acron de Rusia, CanacolEnergy de Colombia, Echo Energy de Inglaterra y Shell de Holanda), pero ningún acuerdo ha concluido con la firma de contratos de exploración y producción. Lo mismo sucedió con la apertura de nuevos mercados o nuevos clientes de gas. 

Nuevamente se firmaron acuerdos de intenciones con autoridades de varios Estados brasileros y con empresas privadas de Brasil, y de Argentina, pero ninguno se tradujo en contratos de compra-venta. A la fecha sólo se tienen los dos únicos mercados tradicionales, no se ha abierto ninguno nuevo, ni estatal ni privado.

Según el ministro, “(…) este gobierno ha llevado adelante la mejor estrategia política de los hidrocarburos en toda la historia del país”, y que,  “el año se cierra con nuevos mercados en Brasil, con combustibles verdes y con reservas certificadas”, que serían “las más altas de la historia”,  “(…) y con grandes retos para el año 2019”. Los retos serian la internacionalización de YPFB, la construcción de ductos desde y hasta Ilo, uno para importar líquidos y otro para llegar con gas a la futura planta de licuefacción y exportar a ultramar; empezar la construcción de la planta de polipropileno y el descubrimiento de dos o tres megacampos.

La realidad muestra un escenario diferente, la inversión programada en el sector para el año 2018 fue la más baja de toda la gestión de gobierno. La producción de gas que debía ser de 57,88 MMM3/D, bajó a 34,9 MMM3/D en diciembre. La importación de carburantes subió el 22,5% porque la producción de líquidos que debía ser de 52,85 MBls/D, bajó a 35,5 MBls/D, razón por la que las refinerías trabajan al 75% de su capacidad.

En lugar de buscar grandes y costosos retos, se debería usar la inteligencia para obtener mejores resultados.

 

Hugo del Granado Cosio es experto en hidrocarburos. 
 

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