El pintoresco apoyo de Evo a Maduro

viernes, 15 de febrero de 2019 · 00:08

En la coyuntura actual no sólo resulta pintoresco, sino considerablemente grotesco las conductas y expresiones de apoyo del gobierno del MAS y sus manipulados “movimientos sociales” al régimen de Maduro.

Si bien es cierto que la diplomacia del Estado Plurinacional se inscribe en el bloque de países que se oponen a una intervención militar, el obsesionado apoyo al oprobioso régimen, va en contra corriente de la demanda internacional, con matices globales, de elecciones presidenciales, libres, transparentes y creíbles.

 Considerando que a estas alturas se constituye como la única salida, para evitar, precisamente, una eventual intervención militar. Sólo de este modo, los venezolanos podrían encontrar los caminos, bajo mecanismos y reglas democráticas, para encarar con soberanía las soluciones a la aguda crisis política que hoy enfrentan.

Salvando las distancias, la crisis de Venezuela nos trae al recuerdo la crisis que atravesó el sistema político en Bolivia los años 2003, 2004 y 2005, que incluso podría habernos arrastrado a una guerra civil con la desmembración del país, impulsadas por las “agendas de octubre y junio”, radicalmente confrontadas. ¿Cuál fue la salida? Acortamiento de mandato y convocatoria a elecciones libres.

Es así que, en junio del 2005, Rodríguez Veltze, en sucesión constitucional, asume la presidencia con el exclusivo mandato de convocar a elecciones generales anticipadas, que se programaron para diciembre del mismo año y que dieron lugar a la toma del poder de Evo Morales y el MAS. Habría que hacerle recuerdo a Morales que su llegada al poder se produjo como resultado de esa deriva.

 Esta experiencia ratifica que los acortamientos de mandato y convocatorias anticipadas a elecciones se constituyen en los mecanismos más apropiados para enfrentar las crisis políticas de magnitud, garantizando la vigencia democrática. Y eso es lo que precisamente demanda la comunidad internacional en el caso de Venezuela.

Ahora bien, el escenario actual, más allá de las posturas excesivamente ideológicas que caracterizan la diplomacia del Estado Plurinacional, exige replantear el apoyo incondicional al abominable régimen de Maduro. Este apoyo, por si no ha sido percibido, coloca en ridículo a la diplomacia boliviana y al propio presidente Morales, quien aparece actuando más por sus emociones que por su razón, bridando sustento a un régimen indigno y obsceno que ha pisoteado, y humillado a su pueblo, sembrando miseria, violencia, muerte, tortura, éxodo, corrupción y narcotráfico.

Un execrable régimen que no tiene ninguna legitimidad, pues la gran mayoría del pueblo venezolano se opone a la continuidad de su mandato. Hoy Maduro se mantiene en el poder sólo con el uso de la fuerza y la violencia. De ahí los datos espeluznantes que dan cuenta de más de cuatro centenas de muertos, miles de heridos y una significativa cantidad de desaparecidos entre el 2017 y 2019 en las manifestaciones de protestas.

La desquiciada diplomacia boliviana, al manifestar eserecalcitrante apoyo a Maduro, en el fondo estaría alimentando más bien la salida militar. No se explica de otro modo la no adhesión a la demanda internacional que propugna la salida democrática a través de una pronta convocatoria a elecciones libres, con garantía de transparencia, exclamada por el Grupo Internacional de Contacto Internacional sobre Venezuela, la semana pasada en Montevideo. La lectura sobre la disyuntiva es clara, entre la salida política y la salida militar.

Al parecer, el presidente Morales, paradójicamente, se inclina por la segunda. En su último tuit, textualmente señala: "Hacemos un llamado a los hermanos presidentes de Latinoamérica y del mundo para seguir buscando una solución pacífica para la situación de Venezuela. No podemos ser responsables de una guerra entre hermanos, que, además, atentaría contra las normas del derecho internacional". Si se lee con detenimiento, se puede inferir que al no apoyar la salida pacífica que pasa necesariamente por una convocatoria a elecciones, estaría alentando más bien, por contradictorio que parezca, la salida militar.

Ahora bien, esa defensa a ultranza del dictador Maduro frentea los ojos del mundo es, sin duda, perverso. Empero, estuviera fundado en la noción del “espíritu de cuerpo”, vigente en el “bajo mundo”, donde los compañeros no se delaten ni se traicionan, en sus andanzas y fechorías comunes. En este caso, sale a relucir, precisamente, “la hermandad”, ante cualquier circunstancia.

Rolando Tellería es profesor de la carrera de Ciencia Política de la Universidad Mayor de San Simón.

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