El socialista deslactosado

viernes, 15 de febrero de 2019 · 00:09

El término deslactosado es un concepto utilizado por el sociólogo mexicano José de Jesús Loza en su libro Clase media deslactosada, libro, que investiga y cuestiona el origen y causa del empobrecimiento de los ciudadanos de clase media del Estado de Jalisco entre los años 1996 y 2012.

El presente artículo recoge ese término como sinónimo de empobrecimiento, pero no un empobrecimiento pecuniario o de pérdida de privilegios o participación en la economía; más bien se matiza con el capital más valorado por un socialista, me refiero al capital intelectual, es así que un socialista deslactosado está desprovisto de ideología o confunde categorías marxistas con la economía de planificación centralizada de la ex Unión Soviética o, peor aún, limita al socialismo a ese discurso infantil y anacrónico de pueblo contra imperialismo.

Para que nos vayamos entendiendo, el socialista deslactosado tiene raigambre masista. Por si lo está pensando, este empobrecimiento intelectual no hace alusión a la subnormal cantidad de neuronas de su máximo exponente y referente erudito, sino a la contradicción ideológica del masista promedio. Comencemos con la categoría superior del marxismo: la plusvalía.

Para llegar a la idea de plusvalía, Marx efectúa un pormenorizado esquema del valor de la mercancía, detalles, que aún importantes, no serán abordados pues no es el fin de este artículo, bastará con decir que la plusvalía la crea el trabajador, en un tiempo adicional al que le costaría elaborar una mercancía.

 ¿Cómo? Suponga que un obrero crea una mercancía en cuatro horas y esa mercancía tiene un valor de mercado de digamos 10 bolivianos, el capitalista tendría que pagar al empleado por su fuerza de trabajo, digamos cuatro bolivianos, tres bolivianos por materias primas y uso de maquinarias y tres bolivianos de utilidad. Pero el capitalista explota al obrero durante cuatro horas más, se crea el mismo bien pero los 10 se distribuyen en cero para el obrero, tres en materias primas y uso de maquinaria,  siete para el capitalista. 

Con la idea errada de Estado productor a la URSS, el principal capitalista del país es el mismo Estado, usted, masista convencido, pensará que Estado y empresario no es lo mismo y si lo fueran este es un gobierno de los obreros, pues si no fue funcionario público (yo lo fui) debe enterarse que lo mínimo que uno está en su trabajo son 10 horas ,y si a eso le suma la obligatoriedad de asistir a los sesudos actos y discursos de nuestros gobernantes, hay una flagrante vulneración a los derechos que tanto costo a los obreros, el empresario más explotador y usurpador de la plusvalía es el gobierno del MAS.

Mi estimado amigo masista pensará que esa plusvalía no es apropiada por el gobierno y más bien se distribuye a la población mediante los bonos, y, por tanto, no se tendría que trabajar sólo ocho horas, sino que por ley deberían ser nueve, como lo propuso el amado supremo, tal cual él lo hace trabajando más de 12 horas (como si jugar fútbol y bailar con cholitas sin calza fuera trabajo). 

En fin, siga pensando eso cuando quiera hacer deporte en su canchita de barrio con candado y el centro acuático usado en los juegos sudamericanos se esté cayendo a pedazos, o cuando quiera sacar productos de los Yungas pero los caminos no son como los del Chapare, o esté pagando el crédito del auto o vivienda, pero al Conamaq se les regala vehículos, sedes.

O mientras esté esperando que lo atiendan o atiendan a un familiar en un hospital público y piense en la ingente plata en propaganda masista etcétera.

Permítame ahora, engarzar los dos conceptos deslactosados a través de la plusvalía. El Gobierno no sólo explota a sus funcionarios y se adueña de la plusvalía, también los empobrece. Piense en esa madre o padre que tiene que sacrificar horas destinadas a sus hijos para disfrutarlos, inculcándoles valores, pero debe estar sentado en su oficina, aunque sea calentando el asiento o pagando de su trabajo el “aporte voluntario” para más circo azul.

En todos esos casos se empobrece y crea las condiciones para una futura sociedad de hijos desvalorizados, mientras el socialista deslactosado seguirá viviendo en su casa de la zona Sur, con su Barbie y paseando a sus hijos en helicóptero.

P.D. Puntos extra si vincula cómo empobrece al resto de los obreros con el doble aguinaldo.

 

Sergio Pablo Garnica Pantoja  es economista
 

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