Caos en el servicio de transporte público en El Alto

lunes, 18 de febrero de 2019 · 00:03

Mientras me trasladaba en el teleférico morado (tramo Regimiento Ingavi-Faro Murillo), observando las pruebas de la línea Plateada, me puse a recordar la odisea que vivíamos muchos para trasladarnos, ya sea a nuestras fuentes laborales o centros de estudios por la falta de regulación del transporte urbano.

Existe una excesiva demanda de transporte de la urbe alteña hacia la hoyada. Los sindicados (en particular el que opera del Cruce Viacha a San Pedro) no abastecen la misma, especialmente en “horas pico”, lo que obliga a que el transporte libre (autos particulares y minibuses) ofrezcan el servicio de transporte por rutas auxiliares.

Sin embargo, estos sindicatos que se creen dueños de las calles y únicos habilitados para prestar el servicio público, impedían el paso, llegando incluso a tirar piedras rompiendo vidrios con pasajeros adentro para evitar la competencia, atentando contra el derecho civil a la libre circulación. ¿Dónde estaba la Alcaldía de El Alto y la Policía?, y ni qué  se diga de las tarifas, cobraban (y siguen cobrando) lo que quieren, aprovechando la urgencia y necesidad de los pasajeros. Los radiotaxis son un problema mayor…

La Carta Magna señala que el transporte urbano es competencia exclusiva municipal, asimismo, la Ley 165 General de Transporte establece que este nivel de gobierno tiene la responsabilidad de regular las tarifas de transporte en su área de jurisdicción. En la gestión 2018 el Gobierno Autónomo Municipal de El Alto recaudó por impuesto a vehículos (a la propiedad y transferencias) 68,7 millones de boliviano, ¿cuántos de estos recursos se están utilizando para cumplir esta competencia?

La señalada ley sostiene que el gobierno central y los gobiernos territoriales autónomos, en coordinación con los operadores de transporte, deberán promover iniciativas para evitar el uso innecesario de vehículos, optimización de rutas y tender hacia el transporte público masivo, de manera que el Sistema de Transporte Integral – STI, llegue efectivamente a toda la población del país, articulándola al desarrollo social, productivo y comercial.

Concluyo este artículo agradeciendo a la empresa Mi Teleférico por darnos un transporte digno, seguro y económico, cuya inversión acumulada a la fecha en las líneas Amarilla, Roja, Azul, Morada y Plateada que benefician a la urbe alteña asciende a 4.642 millones bolivianos (según información del SISIN Web). Asimismo corresponde hacer un llamado a las  autoridades de la Alcaldía municipal de El Alto para que tomen cartas en el asunto y de una buena vez volteen su mirada hacia el transporte público urbano, a fin de mejorar las condiciones de vida de los habitantes de la ciudad más joven de Bolivia.

Karina Moreno Sainz es economista

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