Terapia intensiva

TomoTerapia, ¿dónde, cuándo, quién y para qué?

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martes, 19 de febrero de 2019 · 00:12

Tenemos “buenas noticias” para los pacientes con cáncer en La Paz. Todo indica que el equipo de TomoTerapia (un acelerador lineal generador de energía nuclear), ya se encuentra en la Aduana después de una inversión de 35 millones de bolivianos. No se han escatimado recursos en la compra de ese equipo. No obstante, hay muchos detalles técnicos que todavía necesitan solución. 

¿Dónde va a ser instalado? En mayo de 2018 la entonces ministra de Salud, Ariana Campero, anunció que ya se habían iniciado estudios de suelo para la construcción de la nueva unidad de oncología y radioterapia para el Hospital de Clínicas. A la fecha no se ha iniciado la obra civil, tampoco parece que hay intenciones. 

El director del SEDES, doctor   Freddy Valle ha decidido que el equipo se va a instalar en la vieja unidad del Servicio de Radioterapia donde se encuentra el antiguo equipo de cobalto, que es una fuente natural de energía nuclear con pocos años de vida útil para el tratamiento y siglos de peligro todo ser vivo. Primero hay que desmantelarlo pero no tienen autorización del Instituto Boliviano de Tecnología y Energía Nuclear (IBTEN). Desmantelar de una bomba de cobalto es un proceso complejo, ¿cómo deshacerse de basura con energía nuclear? El doctor Valle afirma que una vez que ese local sea desocupado, el nuevo equipo “va a ser instalado en 10 días”, claramente no tiene idea de lo que es poner en funcionamiento un acelerador lineal. 

Tampoco se sabe si el espacio es físicamente adecuado o cuándo va a ser aprobado por el IBTEN. Es improbable que una construcción de hace más de 30 años pueda acomodar el flamante y sofisticado equipo. Además para el buen funcionamiento de la TomoTerapia, se necesita un tomógrafo dedicado y debidamente programado. Se ha anunciado también que “se estudia un convenio con el Instituto de Gastroenterología” para el uso del tomógrafo de esa institución. Una solución improvisada que depende de un equipo con un servicio propio ya saturado.

¿Por qué se han apresurado en la compra de un equipo de TomoTerapia si no  tenían resuelto dónde instalarlo ni quiénes ponerlo en funcionamiento?

Aparentemente la empresa importadora COSIN ya tiene listo el plan de reforma del espacio actualmente ocupado por la bomba de cobalto. Según declaraciones a Página Siete en 21 de diciembre 2018, sencillamente planean “reforma de la paredes, pisos, tuberías, compresoras y otros”, un trabajo previsto para tres meses que no se ha iniciado. Típicamente un bunker de radioterapia tiene paredes de hormigón de hasta 80 cm de espesor, revestidos de plomo. Veremos si esa reforma se puede hacer en menos de 180 días, una estimación optimista. 

Además de estos detalles, la parte más sensible es la capacitación del equipo de profesionales. Según el director del SEDES, el personal ya está listo para trabajar “después de una semana de entrenamiento en la fábrica”. Por otro lado, el día 12 de enero el presidente Evo Morales se reunió con 17 médicos (supongo que no solamente médicos, pero también físicos y técnicos) “que irán a capacitarse en medicina nuclear a Argentina por un periodo de 16 meses”. Radioterapia no es lo mismo que medicina nuclear pero parece que no lo saben nuestros gobernantes. Tampoco  está claro a dónde serían destinados esos profesionales o quiénes son los que van a trabajar con el flamante equipo. Las contradicciones de las autoridades nos hacen pensar que todo está improvisado en el manejo de energía nuclear.

Expertos que he consultado indican que para operar un equipo de  TomoTerapia se requiere especialistas con cinco a siete años de formación. Además, en condiciones óptimas de inversión, se espera que este equipo pueda funcionar a tiempo completo, cinco días por semana, 500 pacientes al año y atención prevista para emergencias. Sí, estimados pacientes, en radioterapia también se debe atender emergencias en 24 horas que pueden salvar a un paciente de quedar paralítico o para aliviar el dolor. 

Aparte de los dudosos detalles técnicos y profesionales que podrían ocupar varias páginas, existen los detalles estrictamente médicos sobre el uso clínico de este aparato. No obstante, este espacio no es el más indicado para esas consideraciones. Pero está claro que un equipo de TomoTerapia es el más caro en el mercado, no se sabe exactamente cómo ni cuándo va a entrar en funcionamiento y si responde a las necesidades de nuestros pacientes. 

Mis observaciones y cuestionamientos no tienen la intención simplemente de criticar. Además, aunque no soy experto en radioterapia tengo suficiente conocimiento para sospechar que hay una sobredosis de improvisación en un sistema que, cuando puesto en funcionamiento, no debe ser menos que perfecto. No se puede jugar a improvisar con energía nuclear ni con el tratamiento de pacientes con cáncer.

  Fernando Patiño Sarcinelli es médico oncólogo

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