Créditos productivos, su importancia en la economía

lunes, 04 de febrero de 2019 · 00:05

La Ley 393 de Servicios Financieros establece que uno de los sectores económicos priorizados por la política financiera del país es el sector productivo. La importancia del sector productivo radica en su capacidad de generar empleo y crecimiento económico de largo plazo. Otros sectores, como el de comercio, si bien son importantes no son capaces de dinamizar la economía de nuestro país de forma sostenida.

En ese marco, se fijaron metas mínimas de financiamiento al sector productivo y tasas de interés máximas para la otorgación de créditos. Asimismo, se estableció la constitución de fondos de garantía que sirvan como contraparte en este tipo de financiamiento, además de la aceptación de garantías no convencionales. Estas medidas permitieron que las colocaciones de recursos con destino al sector productivo experimenten un incremento relevante; de hecho, entre 2013 y 2018 se observa un incremento equivalente a 230% (7.300 millones de dólares), denotando la efectividad de la política implementada.

Así, el impulso de las colocaciones al sector productivo, favoreció en gran manera a las unidades empresariales del país, dinamizando y fortaleciendo el aparato productivo del país, hecho que se puede verificar observando el crecimiento del número de prestatarios entre 2013 y 2018; más de 250 mil nuevos prestatarios (correspondientes a unidades económicas) tuvieron la posibilidad de acceder a financiamiento, con el consecuente beneficio para la economía en su conjunto.

Es conocida en el ámbito de la teoría económica, la interrelación entre el sistema financiero y el desempeño de la economía; en términos sencillos, una adecuada canalización de los excedentes de los agentes económicos (ahorros) a los sectores que requieren de financiamiento (labor del sistema financiero), tendrá efectos favorables en el funcionamiento y crecimiento de la economía. Sin embargo, no es correcto esperar una relación uno a uno entre el financiamiento a sectores de la economía con la medición de agregados económicos como se podría malinterpretar a partir de algunos artículos de opinión publicados en algunos medios de prensa escrita.

Es indudable que la canalización de recursos a los diferentes sectores a través del sistema financiero tiene efectos positivos en los niveles de actividad económica general, aspecto que se verifica fehacientemente en el caso del crecimiento de los sectores productivos en el Producto Interno Bruto (PIB), por ejemplo, en agricultura hubo un incremento en el valor del PIB de 9.000 millones de bolivianos, pasando la participación de 10% a 12%, en la industria manufacturera, 6.000 millones de bolivianos con una mejora en la participación del 0,6% y en la construcción de 2 millones de bolivianos, con aumento en la participación de 0,4%; sin embargo, no es razonable pensar que la participación de créditos destinados a determinados sectores, valor acumulado o stock de todas las operaciones vigentes a una fecha particular se replique en el citado agregado macroeconómico. 

Por otra parte, es muy simplista inferir que, producto de las mejores condiciones de financiamiento otorgadas a los créditos destinados al sector productivo, se haya descuidado a otros sectores como lo son el comercio y servicios. Al respecto, la normativa vigente prevé que las entidades financieras, en función de sus políticas y su apetito de riesgo, puedan canalizar recursos a estos sectores, como lo han estado haciendo en las últimas gestiones.

Inclusive en el entendido de que las entidades financieras que se encuentran sujetas al cumplimiento de metas de cartera tuvieran alguna preferencia por otorgar créditos a sectores priorizados, existe otro grupo importante de estas que no tienen esta condicionante (si se toma como referencia el PIB, los sectores de comercio y servicios también registraron un desempeño favorable entre 2013 y 2017, ya que en todos los casos tuvieron crecimientos importantes que van desde los 1.600 millones de bolivianos hasta los 8.700  millones de bolivianos).

En suma, es claro que, en el marco de lo establecido en la legislación vigente, tanto las empresas de los sectores productivos y otras tienen la posibilidad de recurrir a las entidades financieras a solicitar el financiamiento que requieran, cuya viabilidad está determinada fundamentalmente por su capacidad de pago. En ambos casos, es innegable la vinculación positiva de los financiamientos obtenidos con el fortalecimiento de la economía nacional.

René E. Alcázar R. es economista.

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