Terapia intensiva

Carta abierta a la doctora Gabriela Montaño, ministra de Salud

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martes, 05 de febrero de 2019 · 00:12

Quiero felicitarla por haber sido nombrada para ocupar una posición de tanta responsabilidad y particular urgencia e importancia para los bolivianos. 

Con la experiencia de más de 30 años como oncólogo, me permito presentar algunas recomendaciones para mejorar el tratamiento de pacientes con cáncer. No queda duda de que el problema del cáncer es grave en todo el mundo, pero más grave en Bolivia porque ha sido descuidado por décadas, posiblemente porque nunca hubo un oncólogo entre las autoridades comprometidas con la salud pública.

El diagnóstico del cáncer en Bolivia está marcado por el trágico hecho de que la mayoría de los pacientes son diagnosticados en etapa avanzada de la enfermedad, por lo tanto, no son curables. Al contrario, la mayoría de los pacientes con diagnóstico temprano pueden ser curados. El elevado costo de tratamiento es otra tragedia que se les impone a estos pacientes. 

Un centro oncológico de cuarto nivel en Cochabamba no parece ser una solución efectiva para Bolivia. El tratamiento de cada paciente con cáncer es de largo plazo, puede demorar meses o años y los viajes frecuentes dificultan el tratamiento. No es posible que pacientes de Cobija, Tupiza o Riberalta, por ejemplo, no tengan acceso continuo al tratamiento oncológico en tiempo razonable, ni la oportunidad de un plan preventivo continuo con pruebas, como mamografías o Papanicolau.

A propósito de una política preventiva para el cáncer, quiero destacar que un programa de diagnóstico temprano para los tipos de cáncer más comunes (mama, colon, próstata, vías  biliares y estómago) puede beneficiar a miles de pacientes con un costo menor que el  tratamiento de unos pocos casos de cáncer avanzado.

La educación sistemática y repetitiva de la población (como tónico para la memoria) sobre la prevención del cáncer de causas conocidas (cuello uterino, pulmón, estómago y cáncer relacionado al alcoholismo) es una estrategia que no se practica en Bolivia de forma efectiva. Una amplia distribución de preservativos y campañas educativas sobre salud sexual, dietas saludables y el daño que causan los cigarrillos puede tener gran impacto sobre la incidencia de esas formas de cáncer. Una fracción del presupuesto del Ministerio de Comunicación, que se ocupa de la publicidad del gobierno, podría ser destinada a la educación y prevención sistemática del cáncer.

Cuatro departamentos (Pando, Beni, Oruro y Potosí) no conocen un hematólogo ni un oncólogo con recursos para tratamiento de leucemias (tumores líquidos) y otros tumores sólidos, como el cáncer de pulmón, cuello uterino, mama, etcétera. El 18,5% de la población boliviana en esos departamentos está afectada por esa situación y no se puede esperar que aquellos que adquieren cáncer acudan a otros departamentos en busca de tratamiento oncológico.

Es preocupante el anuncio de la extravagante inversión de 35 millones de bolivianos en un único equipo de radioterapia (tomoterapia) para un hospital general en La Paz que no atiende a las necesidades más urgentes. Por un costo equivalente se podría comprar al menos tres equipos menos sofisticados para el tratamiento de enfermedades más frecuentes,  como el cáncer de cuello uterino y próstata. Ese aparato es más indicado para el tratamiento en pediatría y de tumores cerebrales, además requiere de un equipo de superespecialistas, con cinco a siete años de formación en radioterapia. Por esa razón existen pocas unidades en América Latina. Es como tener un bólido de F1, inútil para trasladar un equipo por las carreteras de Sud Yungas a Irupana, por ejemplo, con un chofer sin entrenamiento. Los resultados pueden ser trágicos.

No tengo ninguna pretensión de una pega o remuneración en el servicio público. Mis comentarios responden únicamente al conocimiento de las necesidades y sufrimiento de cada uno de mis pacientes, a quienes tengo la oportunidad de ayudar.

Deseo que otros especialistas en salud materno infantil, infectología y nutrición puedan colaborar también en su difícil tarea como Ministra de Salud. Por el bien de la salud de todos los bolivianos, le deseo muy sinceramente éxito en sus nuevas funciones.

 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico oncólogo.
 

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