Un 23 de marzo distinto para Bolivia: ¿Cómo se ve desde Chile?

Por 
lunes, 18 de marzo de 2019 · 00:05

La sorpresa causada por el fallo de la Corte Internacional de Justicia en La Haya fue sin duda el acontecimiento del año, y quizás de lo que va corrido del siglo XXI para Bolivia, pero también lo fue para Chile. La sentencia judicial permeó a la opinión pública y logró instalar en la intelectualidad chilena, conocedora de estos temas, una tranquilidad secular sobre tres aspectos.

 El primero, el hecho que los chilenos y la política exterior chilena no le debía nada a Bolivia. Un segundo aspecto, la seguridad que el reclamo marítimo era producto de una interpretación boliviana, pero no de un derecho real sobre el cual Chile tuviera que hacerse cargo. Sin embargo, y esto es lo que deseamos remarcar también, que ciertamente existía la presencia efectiva de dificultades reales que entorpecen la fluidez del comercio de Bolivia.

Bolivia sí logró la atención de Chile en la materia, pero lo que no consiguió fue que cambiara de opinión. El interés nacional chileno quedó intacto con el fallo. La estrategia boliviana careció de inteligencia emocional, una para tratar con un país que es eminentemente pragmático -no maligno- en materia internacional, pero, sobre todo, para traspasar la esencia normativa de su funcionalidad estatal. Bolivia leyó mal los cambios de funcionarios chilenos, los reemplazos de Bulnes e Insulza, y lisa y llanamente pensó que la administración Bachelet estaría más cercana a los deseos bolivianos.

Así las cosas, todas las lecturas de la Cancillería Plurinacional fueron erradas y la comprensión sobre cómo Chile llevaba o no ciertas conductas frente al juicio, fueron completamente ajenas a la realidad. ¿Por qué ocurrió esto en Bolivia? Porque la toma de decisiones en materia internacional del país, sopesó temas internos con otros externos, olvidando que lo jurídico internacional debía ser lo primordial, mucho más que la parafernalia comunicacional.

¿Existe posibilidad de avance en función de la reivindicación marítima? El Estado de Chile no está interesado de manera alguna en sostener una línea de trabajo vecinal que aluda a la soberanía boliviana en las costas del Pacífico. A la opinión pública nacional le cansó el tema. Si algo aprendió Chile en la materia es que no permitirá que Bolivia traiga de vuelta e instale el asunto en ningún mecanismo internacional, mesa de trabajo y probablemente, en conversación alguna bilateral por muchos años. Voces aisladas existen, predominantes en sectores de gobierno o del legislativo, ninguna.

Chile entiende que mientras se mantenga el gobierno de Evo Morales no “vale la pena” sentarse a debatir, porque ni él ni el Estado que él preside perciben el tema marítimo más allá de una construcción ideológica deliberadamente confrontacional y bajo la égida del juego de suma cero. En ese contexto, el Gobierno chileno no tenderá puente alguno y tratará en lo que le reste a esta administración a vigilar los aspectos fronterizos.

Paralelamente está el litigio del Silala, una preocupación importante, pero tampoco urgente porque tiene equipos de trabajo destinados a ello que no están metidos en la agenda pública contingente, asunto que sí ocurre en Bolivia.

En efecto, Bolivia debe reflexionar este 23 de marzo de que sus intereses volverán a estar en la mesa de conversación únicamente cuando el país acepte que la reivindicación marítima forma parte del pasado y comprenda que el tema del mar será consecuencia efectiva de un estado distinto de cosas.

 Lo que hoy cabe es “pragmatismo” en la relación binacional, una decisión eminentemente cercana al Illimani. Aumentar la densidad del comercio bilateral, los acercamientos para diplomáticos y, sobre todo, la cercanía entre las personas, los colectivos, las élites y la cultura.

Por ello, es de esperar que la campaña presidencial boliviana no vuelva a utilizar el tema del mar para conseguir votos. Desde Chile se observa con atención el proceso, especialmente porque uno de los candidatos en la lista tiene nexos con la política de Nicolás Maduro, la que Chile transversalmente deplora. Y sí, habrá que empezar de cero, pero cuando cambie la marea.

Loreto Correa Vera es integrante del Centro de Investigación y Estudios Estratégicos de Chile.

Esta columna forma parte de la investigación denominada Proyección de la relación chileno-boliviana. Escenarios actuales y futuros  

Permítanos un minuto de su tiempo.

Para desarrollar el periodismo serio e independiente, esencial en democracia, que usted aprecia en Página Siete, contamos con un equipo de reporteros, editores, fotógrafos, administrativos y comerciales de primer nivel.

Los ingresos con que Página Siete opera son producto de nuestro trabajo; no contamos con prebendas de ninguna naturaleza.

Si usted desea apoyar el esfuerzo que realizamos, suscríbase a P7 VIP, para recibir de lunes a viernes una carta informativa por correo electrónico, que contendrá un resumen de las noticias y opiniones más interesantes de Página Siete, a un costo de sólo Bs 15 al mes.

Para suscribirse haga clic aquí o llame al número 2611749, en horas de oficina.

140
6

Otras Noticias