Migrantes y remesas internacionales

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martes, 19 de marzo de 2019 · 00:09

El fenómeno de la migración de compatriotas nacionales a otros países muchas veces se lo concibe sólo como un aspecto social, que refleja necesidades de empleo o mejores oportunidades de vida, eso es así; sin embargo, pocas veces se resalta, en un contexto macroeconómico, el rol importante que juegan las remesas internacionales en el ingreso de divisas al país, el fortalecimiento de las reservas internacionales, el consumo (demanda interna),  la estabilidad monetaria, y,  quizá, el mejoramiento de la calidad de vida de las familias receptoras de dichos recursos y su entorno. Se denominan remesas internacionales a los envíos de dinero que remiten los emigrantes a sus países de origen. Lo más normal es que este dinero proceda de los sueldos y salarios que cobran éstos por su trabajo en el país de destino.

La mayor migración externa observada en los últimos año, comparada con lo que ocurría antes de 2005, posibilitó que las remesas internacionales enviadas por migrantes bolivianos desde diferentes puntos del mundo se hayan constituido en la última década en una fuente importante de ingresos de divisas para Bolivia, en un promedio anual de más de 1.000 millones de dólares, representando el 14% del valor de las exportaciones anuales, en algunos años fue cercano al 20%.  

En forma acumulada desde 2006 a 2018 se recibió ingresos de divisas por este concepto en aproximadamente 14.000 millones de dólares, más del 51% del total de los depósitos del público en el sistema financiero y 16 veces las Reservas Internacionales Netas (RIN), a diciembre de 2018. Según los Reportes de Balanza de Pagos publicados por el Banco Central de Bolivia, entre 2007 y 2014, las RIN han sumado un aumento de más de 10.000 millones de dólares, explicado en gran medida (78%) por las remesas internacionales. 

En efecto, si se efectuara el ejercicio de excluir las remesas internacionales en el registro de la balanza de pagos, en el mismo período, las RIN sólo hubieran crecido en algo cercano a 2.400 millones de dólares. Desde el año 2015, se observa una reducción de las RIN (a raíz de una balanza en cuenta corriente negativa), inclusive con la amortiguación de las remesas internacionales, de otra manera la caída pudo ser mayor. Estas cifras denotan la importancia cuantitativa del aporte de los migrantes en el exterior, en el ingreso de divisas y el fortalecimiento de las Reservas Internacionales Netas, y, por tanto, de la estabilidad monetaria.

No olvidemos que las remesas internacionales son transferencias externas sin contrapartida, por tanto son flujos unilaterales de recursos externos que no dependen de la actividad económica interna del país; no obstante, contribuyen a incrementar el consumo, de manera exógena o consumo autónomo en el supuesto keynesiano, aspecto que también favoreció al crecimiento de la demanda interna y el PIB, así como el ahorro nacional, tomando en cuenta que es susceptible que parte de dichos recursos se encuentren depositados en el sistema financiero.

Según algunos estudios  (CEPAL) las remesas tienden a ser más estables que los volátiles flujos de capital, e incluso pareciera que actúan en forma contracíclica y benefician así adicionalmente a las economías locales, complementando, además, el ahorro nacional y el ingreso de las familias de ingresos medios y bajos de donde provienen los emigrantes. El estudio también concluye que las remesas internacionales de emigrantes latinoamericanos y caribeños a sus países de origen se constituyeron en la segunda fuente de financiamiento externo en la región, después de la inversión directa.

En el caso de Bolivia, la principal fuente de divisas es la exportación de gas, seguida del zinc, y luego están las remesas internacionales, según cifras del BCB al cierre de 2017, provenientes de emigrantes nacionales que podrían alcanzar a cerca de 820 mil personas, de acuerdo a datos de la ONU, manteniendo su carácter estable, incluso en el período de la crisis financiera internacional.

Si bien está claro que el aporte de los migrantes a través del envío de divisas se constituyó en los últimos años en una variable relevante para la economía nacional, y lo seguirá siendo, no deja de preocupar la necesidad de fortalecer la generación de empleo o retención de fuerza de trabajo, a efectos de evitar mayor migración, principalmente de la población joven, de lo contrario, estaríamos atados a un modelo económico con nivel de empleo condicionado a las expectativas migratorias.

 

Gerardo Quelca Salazar es economista.
 

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