La necesidad de reconstruir la sociedad

viernes, 22 de marzo de 2019 · 00:08

En el ejercicio de transformación que atraviesa nuestro país se debería considerar reconstruir la sociedad, pero no sólo una profunda transformación, esa posición vendría siendo muy cómodamente excusadora o hasta ingenua. Bien sabemos que en nuestra sociedad existen comportamientos que necesitan ser erradicados, no sólo transformados. Tal vez es tiempo para que dejemos de conformarnos con cambio. ¿Es tiempo para que los bolivianos pidamos más?

Ciertamente, hasta el día de hoy, nos seguimos conformando con cambios que no siempre fueron lo mejor para el país. Entonces, contemplemos la posibilidad de exigir más que cambio. Que la siguiente etapa del proceso de transformación que atraviesa Bolivia sea aún más profunda.

Así como cuando una enfermera tiene que limpiar una herida muy profundamente, porque si no lo hace de esa forma la herida se puede infectar o recrudecer. Asimismo, nuestra sociedad requiere que lleguemos a la raíz del problema para limpiarla y reconstruirla.

Sugiero que ese paso tenga como pilar la educación, porque nos permite volver a la historia, examinar el presente y planear un futuro diferente.

Nuestro pasado nos define por lo positivo y negativo de la historia. Como sociedad, aún arrastramos las consecuencias de la colonización. El aspecto trágico tiene raíz en el sufrimiento y atrocidades que nuestros antepasados vivieron por cientos de años.

Esas experiencias se perpetuaron en nuestra melancolía societal. Con justicia podemos decir que fuimos víctimas de la Colonia. Sin embargo, también existe algo aún más importante que rescatar. Lo positivo es que esas experiencias nos hicieron fuertes. Lo que no pudo destruir nuestra dignidad debería ser finalmente aceptado como la fortaleza que representamos. Sí, ya es tiempo de sacarnos la Colonia de la piel y aplicar una nueva capa de heroísmo y una mentalidad positiva.

Veamos la realidad de nuestro presente y seamos pragmáticos con las oportunidades. Primero, aplicando cuerpos pedagógicos que se enfoquen en la formación educativa de la persona en su totalidad. De esta forma les daremos un compás moral a los niños con un énfasis en la importancia del sentido de comunidad, compasión por el prójimo, disposición de ayudar, ecuanimidad e inclusión. Porque no tenemos que ser iguales, pero si tenemos que inculcar en la siguiente generación que nadie se puede creer más que nadie para discriminar o sacar ventaja.

Nuestro futuro está influenciado por la mediterraneidad que limita industria y comercio. La planeación estratégica de nuestro futuro debería incluir el mejoramiento sistemático y dramático de nuestro sistema educativo para que formemos ciudadanos con conocimientos avanzados. Este paso reinventará nuestra sociedad en una de capacidad mental más especializada que posteriormente se convertirá en el nuevo estatus profesional de la nación. Nos dará una firme esperanza de que ese conocimiento avanzado se pondrá en práctica con la óptima utilización de recursos naturales y mejores perspectivas. Finalmente, que los bolivianos sean conocidos por su alta educación y se conviertan en el nuevo producto de exportación.

En conclusión, y a grandes rasgos, empecemos a pensar en cosas más grandes y demos nos permiso de sonar más alto. Que nuestra sociedad sea reconstruida con la educación de la persona como individuo y ciudadano. Ya es tiempo de que dejemos de conformarnos con lo que nos dan. Es hora de exigir con la mirada en mucho más allá que sólo cambios. Una nueva sociedad basada en la importancia de la educación nos permitirá, a través del tiempo, terminar con enfermedades crónicas de nuestra sociedad.

 

Joel Pilco Balderrama es experto en educación.

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