Dinero ocioso

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jueves, 18 de abril de 2019 · 00:11

En el portal web del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas periódicamente se publica el Boletín Estadístico de Saldos de Cuentas Fiscales del Sector Público No Financiero, mismo que contiene información detallada del dinero acumulado por las entidades públicas a una fecha determinada; estos recursos no gastados corresponden al presupuesto no ejecutado en la gestión y no generan ninguna ganancia o rentabilidad por su acumulación.

Al 31 de diciembre de 2018, las entidades públicas acumularon recursos por 20.098 millones de bolivianos, monto cercano a los 3.000 millones de dólares, que comparado con el observado en 2005 había crecido en 963%. Si estos recursos fueran convertidos en depósitos a plazo fijo con la tasa del 6% que paga el Banco Central de Bolivia proporcionarían una ganancia de 1.206 millones de bolivianos al año; sin embargo, al encontrarse en cuentas corrientes no generan ningún interés, es más se deben pagar gastos por comisiones bancarias por su uso.

Al observar el comportamiento de estos saldos en el periodo 2005-2018 tenemos que el 2014 (año en el que se presentaron los mayores ingresos por la renta petrolera) se alcanzó la mayor acumulación (25.000 millones de bolivianos).

Si vemos la composición de estos saldos por nivel institucional sorprende que las Instituciones de Seguridad Social (cajas de salud) concentren el 40% de estos recursos (8.138,8 millones de bolivianos a diciembre de 2018), siendo la Caja Nacional de Salud la que acumula el 80% de los mismos (6.409 millones de bolivianos), lo que lleva a cuestionar su eficiencia administrativa, toda vez que es de conocimiento general sus grandes carencias.

El segundo nivel institucional en acumular recursos en sus cuentas fiscales corresponde a las entidades territoriales autónomas con el 35% del total; es decir 7.121 millones de bolivianos, monto cercano al 50% de las transferencias de la gestión 2018, haciendo presumir que sólo tienen la capacidad de ejecutar la mitad de los recursos que reciben. 

Sin duda, los datos a nivel entidad, muestran comportamientos distintos, encontrándose entidades que acumulan más como la Gobernación de Potosí (777 millones de bolivianos) y los gobiernos autónomos municipales de Santa Cruz (479 millones de bolivianos) y El Alto (382 millones de bolivianos) que presentaron los mayores niveles de saldos a diciembre de 2018.

Dentro las entidades territoriales autónomas los datos muestran que los gobiernos autónomos municipales (incluye a las autonomías indígenas) cerraron la gestión 2018 con 129 millones de bolivianos en sus cuentas fiscales y las gobernaciones con 2.214 millones de bolivianos; recursos que no pueden ser revertidos al amparo del artículo 17 de la Ley Financial de 2010, vigente para la gestión en curso.

Desde la óptica privada, los saldos acumulados (o dinero guardado) son un símbolo de mayor rentabilidad por los intereses que generan o las posibilidades de su inversión, empero para el sector público pueden ser un signo de ineficiencia administrativa, ya que reflejan el retraso en la ejecución de la inversión pública, recursos necesarios para dar mayor movimiento al engranaje económico.

 

Karina Moreno Sainz es economista

Confidencial

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