Con la boca abierta

Compartir el trabajo y redistribuir el tiempo

domingo, 28 de abril de 2019 · 00:11

En medio de la campaña electoral, el Gobierno, que vive ch’allando obras, ha sacado un arsenal de voces festivas destinadas a resaltar la estabilidad económica, citando a quienes hace 13 años eran nada más que despreciables servidores del “imperio” ( léase FMI, Banco Mundial, CEPAL), que elogian los indicadores macroeconómicos  y seguramente continuarán aplaudiendo cuando la economía crezca con la exportación de carne, soya y se amplíen las inversiones en áreas protegidas. Eso es un crecimiento destructivo.

El abc de la perspectiva de género nos enseña que es importante ver los efectos diferenciados de las políticas sobre la vida de las personas, en  particular sobre mujeres y hombres. Nos enseña también que vale la pena ver cómo se cruzan las desigualdades, agudizando la discriminación si perteneces a un pueblo indígena, si eres discapacitada, vieja o desocupada. Gracias a ese enfoque es posible entender que la estabilidad económica puede beneficiar más a un soyero y a un banquero que al 30% de mujeres, que teniendo edad para trabajar no lo hacen porque deben quedarse en casa cuidando sus wawas. 

También nos ayuda a entender que aunque es  sabido  que la inflación castiga más a los pobres, el dólar estable es una bendición para los contrabandistas. La estabilidad macroeconómica se celebra sobre todo en los círculos privilegiados de banqueros y exportadores que, al igual que el Gobierno, tienen al  PIB  en el fondo monetario de sus corazones. 

El goteo  de la  estabilidad  ha disminuido la pobreza de los hogares debido al aumento del trabajo informal y los muy alabados bonos, pero, como lo demuestra un estudio de la Fundación Jubileo,  el caso de las mujeres que trabajan, por ejemplo como guardas en las minas ilustra, de qué estamos hablando. Muchas de ellas después de enviudar salen a trabajar y perciben entre 500 y 1.000 bolivianos, mientras el mínimo nacional es de 2.600 bolivianos, que tampoco es un salario para ser feliz. El trabajo precario es la única opción.

La economía feminista ha puesto luces sobre el aporte del trabajo no remunerado de las mujeres en los hogares, reconocido en la Constitución, y que, en contraste con  las autoridades y otros que pretenden explicar el progreso por el solo aumento de los ingresos monetarios, son una fuente de estabilidad microeconómica porque con él, ellas  compensan los bajos y precarios ingresos. 

Está estudiado que para salir de la pobreza se requiere  de por lo menos dos ingresos familiares. Lo que está menos estudiado en Bolivia es el uso del tiempo y su valor lo que permitiría, como ocurre en países vecinos, valorar económicamente el   trabajo doméstico y de cuidados no remunerados, imprescindibles para la reproducción de la vida. 

El trabajo no pagado que realizan las mujeres en México equivale al 17,7% del PIB, mientras que en Costa Rica equivale al 16%.  La  preparación de los alimentos, el lavado, planchado, atención  a los niños, adultos mayores, sin mencionar el cuidado a los discapacitados y enfermos, forma parte de numerosas actividades productoras de bienes y servicios, que en los países más decentes ya se incluyen en las cuentas nacionales y en las políticas. 

En el nuestro, en medio de la bonanza tan mentada, no se ha medido, no se reconoce ni  hay servicios de guarderías, educación inicial o cuidado. Menos se ha considerado ese aporte en el cálculo de las pensiones o en la división y partición de bienes. Todo eso se puede hacer cuando la sociedad reconoce la deuda con el trabajo no remunerado y el Estado invierte en condiciones capaces de habilitar la salida masiva de las jóvenes al mundo laboral. 

La visibilización y valoración de ese trabajo permitiría una verdadera política de inclusión social, por la vía del empleo y no sólo del consumo. Además,  si las diosas nos ayudan, abriría las puertas de la cocina y la lavandería para que los hombres compartan la vida cotidiana.

Sonia Montaño Virreira es socióloga feminista.
 

Confidencial

Si te interesa obtener información detallada sobre el proceso electoral, suscríbete a P7 VIP y recibirás mensualmente la encuesta electoral completa de Página Siete. 

Además, recibirás en tu e-mail, de lunes a viernes, el análisis de las noticias y columnas de opinión más relevantes de cada día. 

Tu suscripción nos ayuda no solo a financiar la encuesta sino a desarrollar el periodismo independiente y valiente que caracteriza a Página Siete.

Haz clic aquí para adquirir la suscripción.

Gracias por tu apoyo.

42
2

Otras Noticias