Librepensamiento

¿Fracasó el multiculturalismo?

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jueves, 02 de mayo de 2019 · 00:10

En 2010, la canciller de Alemania, Angela Merkel, en un discurso en Postdam, ante miembros de la organización juvenil de su partido, la Unión Cristiano Demócrata (CDU), señalaba: “El intento de crear una sociedad multicultural (en Alemania) ha fracasado por completo”.

Ese discurso señala el ocaso de la pretensión en Alemania y en toda Europa de instaurar islas multiculturales, algo más consumado y radical que las comunidades constitutivas de los actuales Estado Unidos de Norte América.  Sin embargo, en Norte América ello –al ser elemento fundador constitutivo– no menoscaba su espíritu nacional y su patriotismo abrumador; mientras que en Europa parece, más bien, demoler su identidad nacional y disolver su estructura social.

La ideología de ese intento, el multiculturalismo, soslaya el discrepante encuentro entre visiones y valores de una civilización poderosa, pero ya en declive con otras subordinadas material y tecnológicamente, pero llenas de vitalidad, y de certezas que –paradójicamente– antes también eran occidentales y ahora son desechadas por esos anfitriones. Los inmigrantes no buscan compartir felicidades intrínsecas con otros, amalgamarse en un abrazo de pluralidad y diferencias; sino satisfacer necesidades de bienes y recursos, pero en un ámbito que dé sentido a ese empeño.

Este ámbito es base de toda convivencia, pues posibilita una comunidad básica. Pero ahora el escepticismo y el relativismo es norma en el mundo occidental y no puede ofrecer ningún sentido al migrante, quien encuentra así más bien terreno propicio para desarrollar su propia “identidad cultural” en versiones frecuentemente esencialistas, intolerantes y totalizadoras. 

Las clases dirigentes europeas son conscientes del fracaso del multiculturalismo, pero al no disponer de política de recambio están condenadas a mantenerlo. Es difícil reemplazar una ideología…, sobre todo cuando sirve para dar cariz sensiblero a una política migratoria obligada por necesidades económicas y de déficit demográfico. Pero, ¿por qué el empecinamiento de agencias internacionales de cooperación y de ONG ligadas a esos países de inculcarnos el multiculturalismo?

Bolivia y en general los países del llamado “tercer mundo” son sociedades emergentes, necesitadas de desenvolvimiento económico y de saber tecnológico, y que tiene coherencia con lazos culturales propios. En éstas hay una diferenciación entre sectores populares más ligados a la tradición y élites dirigentes más propensas a alucinar con los espejismos occidentales. En nuestro caso, esa diferenciación es una verdadera ruptura. 

En Bolivia la clase media, la élite criolla, es “occidento-dependiente”. El multiculturalismo es ideología dominante en la academia y en el ámbito político, sin importar diferencia entre derecha o izquierda.  Multiculturalista fue la Participación Popular de Sánchez de Lozada, como lo son las autonomías indígenas de Evo Morales… y a nadie le inmuta la frustración de ambas.

El multiculturalismo doctrinal borra las barreras entre derecha e izquierda. Las agencias internacionales de cooperación de Angela Merkel son promotoras entusiastas del pachamamismo. El año 2016, la derechista Fundación Konrad Adenauer (representación de la CDU en el exterior), junto a El Goethe Institut, la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, el Ministerio de Culturas y el Museo de Arte prepararon para la izquierdista administración boliviana talleres internacionales sobre el Suma qamaña, “Buen vivir/Vivir bien”. 

No es criticable que personas o instituciones divaguen sobre el Suma qamaña o que organicen seminarios, exposiciones, disertaciones o lo que sea. Lo controvertible es que ello implique una dependencia y sumisión ideológica, haciendo pasar el apremio foráneo como pensamiento propio: en esa oportunidad, las otras instituciones solicitaron a la Fundación Konrad Adenauer “ocuparse de la parte teórica” de esos talleres internacionales.

Resolver la tensión modernidad tradición de manera dependiente  sólo ocasiona la insurgencia intolerante de la cultura madre, recordemos el caso de Irán. Quienes propugnan el multiculturalismo al menos repasen el lamento de Merkel del año 2010.

Pedro Portugal Mollinedo es director del mensual digital Pukara y autor de ensayos y estudios sobre los pueblos indígenas de Bolivia. 
 

Confidencial

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