Francamente

La corrupción en tiempos de Evo (Parte I)

lunes, 20 de mayo de 2019 · 00:06

La corrupción –en un sentido amplio– consiste en echar a perder, depravar o pudrir algo. En este caso, es la democracia, la justicia y la sociedad las que están siendo corrompidas. El escritor italiano Roberto Saviano diría: “La corrupción crece como la masa que se deja fermentar en artesas de madera”. No cabe duda que la corrupción en tiempos de Evo ha colonizado todos los estamentos.

Tan amplio y profundo es el problema de la corrupción que conviene segmentar un poco el análisis. El caso de Pedro Montenegro, buscado por narcotráfico en Brasil, por ejemplo, es sin duda una de las más claras demostraciones de lo viciado que está todo, porque un sistema corrupto no conserva jamás limpios sus mecanismos de control.

Hace algunos días el Ministro Carlos Romero “no descartaba” que asambleístas aparezcan involucrados en el caso del narco Montenegro, anticipándose de alguna manera a lo que ahora ya se sabe: dos magistrados, un vocal, un juez y un exdiputado masista estarían comprometidos.

 Franklin Garvizú, exlegislador (2009-2014) y exjefe de bancada del Movimiento Al Socialismo (MAS) en Santa Cruz; el magistrado del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP), Gonzalo Hurtado; la magistrada suplente del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), Lizeth Choquerive; el vocal del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, Darwin Vargas; el juez Cuarto de Sentencia en lo Penal de Santa Cruz, Juan José Paniagua, y la exrepresentante del Consejo de la Magistratura María Belén Laguna aparecen en la lista de investigados por sus nexos con Montenegro, por supuestos delitos de tráfico de sustancias controladas, asociación delictuosa, confabulación y encubrimiento (El Deber, 16 de mayo, 2019).

Corrupción es que tengamos noticias como ésta, corrupción y corruptela son muchas cosas, por ejemplo, es ser magistrada del TSJ y grabar espots en la casa que fue allanada de propiedad de un extraditable como Pedro Montenegro, es ser magistrado del TCP y ordenar el ingreso de Montenegro a las oficinas del Tribunal, es ser vocal del TSJ y favorecer a procesados por la justicia, o ser juez y aparecer implicado en una red criminal liderada por Montenegro, y presentada a los medios de comunicación por el mismísimo Director Departamental de la FELCN de Santa Cruz. La corrupción también es pedir favores y tener a los próximos y próximas trabajando en bufetes que operan en el tribunal al que perteneces.

Esta crisis del sistema judicial ha sido provocada por la manipulación del Órgano Judicial por parte del gobierno del MAS, el MAS ha permitido que el narcotráfico se infiltre en la Policía, el Órgano Ejecutivo, el Órgano Legislativo y finalmente el Judicial. La administración de justicia en tiempos de Evo Morales está hasta el copete de fango y los pilares de nuestra sociedad se han convertido en arenilla.

“Para ver lo que tenemos delante de las narices”, escribiría George Orwell, “se necesita un esfuerzo constante”. No admitir que la corrupción ha permeado los órganos llamados a combatirla es no querer acabar con ella. Desconfíen de quien les diga que todo está bien. Ustedes, como yo, sabemos que no.

Paola D. Cortés Martínez es abogada y analista.

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