Terapia intensiva

El amor en los tiempos de la Inteligencia Artificial (IA)

martes, 21 de mayo de 2019 · 00:11

Es ineludible que la IA (¿debemos darle nombre propio, Ella?) está instalada en la vida de la mayoría de los habitantes del planeta. Los niños de hoy se entretienen desde muy temprano con tabletas y celulares, ni saben que han sido inventados para conversar a distancia. Los jóvenes y adultos, en su gran mayoría, tienen una conducta adictiva a esos aparatos. No pueden desconectarse de las redes sociales (RS), las noticias, los chismes, los posts, la música en línea. Las personas mayores luchan para recuperar el tiempo perdido para aprender lo que los niños hacen como si tuvieran la IA incorporada al nacer. 

Sin disimulo Ella nos permite conocer nuevos amigos y parejas sin que nunca hubiéramos estrechado la mano o dado al menos un beso. Son incontables las relaciones afectivas y casi románticas que se han establecido a través de las RS y que eventualmente se juntan físicamente para conocer a la persona que supuestamente se ama. Lo más sorprendente es que hoy es posible que la IA pueda seleccionar, entre millones de usuarios, tu pareja ideal. Además, fácilmente te convence de que es la elección perfecta. 

Quienes vienen dedicando su vida, trabajo, investigación (y supuesta inteligencia) al desarrollo de la IA están convencidos de que el futuro de la humanidad va a ser controlado por Ella, no solo en el trabajo, transporte, construcción, etc., sino también en la vida doméstica, algo tan sencillo como tener un robot, que se actualiza periódicamente, para atender necesidades básicas como cocinar, lavar, seleccionar música y, por qué no, prestar servicios en la cama. 

Ella ahora se puede llamar Erika (¡ya existe!), habla dulcemente, conoce tu personalidad, todas tus ocupaciones y gustos personales, reconoce cuando estás agotado o deprimido, eufórico o excitado para una nueva aventura en la cama. No sería raro que un niño de 14 años reciba de regalo una flamante Erika para iniciar su vida sexual (algo parecido se hacía al principio del siglo pasado cuando lo padres llevaban a los muchachos a los prostíbulos).

Más tarde, quién sabe a los 18 años, el regalo sea un nuevo modelo, virgen pero con más experiencia, más allá de la imaginación del usuario corriente. Quién sabe cuánta preparación deben tener los creadores de Ella para “actualizar” los nuevos modelos, puesto que como reza la cultura machista, en la novedad está el gusto. 

Pero no nos olvidemos de las mujeres, puesto que de ellas depende la procreación de la especie y al final, los placeres de la carne también hacen parte del menú. Ruego perdón al lector que se siente asqueado con esta descripción, no son palabras mías sino de quienes malgastan su tiempo investigando el futuro de Ella.  

Esta nota es obviamente machista, pero así son los creadores de Ella, a quienes no se les pasa por la mente que su hija de 15 años pueda tener un robot como esclavo sexual. Eso definitivamente no está (todavía), en el programa. Quién sabe sí, en un futuro no muy distante, “l@s pseudo feministas inteligentes” van a crear un modelo en versión 2024.2 masculino que lo llamaremos Alo. 

En los tiempos de la IA, la imaginación no tiene límites, a tal punto que hay quienes creen que con el tiempo Alo y Ellos (obviamente machistas) son los que van a dominar el mundo, van a tomar nuestras decisiones y elecciones, corregir nuestros errores y administrar nuestras vida. No se admite que Ellos puedan cometer un error. 

Nuestros conceptos éticos y filosóficos van a ser completamente reformulados por Ellas y Alos. El amor dará lugar al “sexo inteligente”, más seguro y sin riesgo de embarazos no deseados. Los sentimientos, el afecto y el amor deberán ser reprogramados, nada impide que te puedas enamorar de Ella, pero la reciprocidad suena al menos creíble. Obviamente la promiscuidad sería un concepto irrelevante. Reitero, no es mi manera de pensar, sino de los creadores de Ella con esa finalidad.

Hoy se cambia un celular como quien compra un zapato. Se podrá comprar una nueva pareja y probar nuevas aplicaciones, y por qué no usar ambas o varias en modo sin celos, y la madre de sus hijos será apenas parte del harem. Y aparecerán nuevos géneros, además de LGBT, habrá Ella Hétero, Alo Homo, Los Bi, etcétera. Todos con nombre propio. No quiero ni imaginar lo que sería la pornografía en esos tiempos. ¡Que la razón nos libre de la estupidez del sexo o el amor con inteligencia artificial!

 

Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo

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