Plantas de úrea-formaldehído y metanol

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jueves, 09 de mayo de 2019 · 00:10

Entre los proyectos petroquímicos que pretende implementar el Gobierno, además de la planta de polipropileno, que ha vuelto a poner en carpeta, están las plantas de úrea-formaldehído y de metanol, a  ser construidas en Bulo Bulo, en el mismo lugar de la planta de fertilizantes. Inicialmente se informó que la inversión en estas dos plantas, sería de 16.000.000 dólares y 20.000.000 dólares, respectivamente. 

 YPFB tiene proyectado para 2019 la construcción de las plantas de úrea-formaldehído y  de metanol. Para ello  ya se licitó la construcción de la planta de úrea-formaldehído y el segundo semestre de este año se licitará la  de metanol. Esta secuencia es errónea porque el metanol es la materia prima para la producción de formaldehído, que, a su vez, es el producto intermedio para la obtención de úrea-formaldehído; por lo que debería ser construida primero, o  al menos simultáneamente,  porque de lo contrario la planta de úrea-formaldehído no podría operar hasta que la planta de metanol produzca la materia prima necesaria.

La licitación para la planta de úrea-formaldehído se publicó el 14 de febrero y la fecha de presentación de ofertas que debía ser el 1 de abril. Fue ampliada por segunda vez hasta el 9 de este mes de mayo. La convocatoria se hizo bajo la modalidad de contratación directa por licitación, por el monto referencial de  35.473.000 dólares; es decir, más del doble del monto inicialmente informado. La capacidad de la planta será de 20 T/D.

De acuerdo al Documento Base de Contratación (DBC) de la licitación, el contratista tiene un plazo de 29 meses (870 días) desde la orden de proceder hasta la puesta en marcha, además de 90 días para la operación y mantenimiento de la planta. Deberá elaborar desde el diseño, la ingeniería de detalle, la procura y montaje de los equipos hasta la puesta en marcha. 

Además, deberá efectuar la adquisición de licencias de tecnología, la coordinación para la integración con la planta de fertilizantes, capacitar al personal de YPFB  y todos los trabajos necesarios que garanticen una operación estable de la planta. El contratista será además responsable de la operación y mantenimiento de la planta desde la puesta en marcha hasta la recepción definitiva. Bajo esta responsabilidad, el contratista supervisará  al personal de YPFB encargado de operar la planta. 

Con seis meses de atraso respecto a la planta de úrea-formaldehído, se iniciaría el proceso de licitación para la construcción de la planta de metanol. El Plan de Desarrollo Económico y Social 2016-2020 preveía sólo  los estudios de esta planta para el año 2020. Entre los planes de  la EBIH se tenía el proyecto de construir una planta de 500 MT/A con una inversión de 450.000.000 de dólares, pero ahora sería YPFB la entidad que ejecute el proyecto de metanol. 

Si bien no se tiene información de la capacidad de la planta, ni de la inversión requerida, en una presentación de actividades de YPFB para la gestión 2019  se estimó en 20.000.000 dólares el presupuesto de preinversión para los estudios de la planta. Este presupuesto es muy alto para el efecto porque el gas de síntesis a ser utilizado como materia prima será producido en la planta de amoniaco de la planta de fertilizantes y no de manera independiente, lo que implicaría que este proyecto no será de gran capacidad.

Se debe mencionar que ni en los informes de rendición de cuentas, ni en el programa de contrataciones 2019 de YPFB, figura ninguna de las dos plantas como proyectos a ejecutar en esta gestión y el apuro que muestra ahora el Gobierno se debe a la aglomeración de los gránulos de úrea que forman bloques compactos e inmanejables  en los galpones de Bulo Bulo por la alta humedad del Chapare y la falta de infraestructura adecuada de almacenamiento.  

Lo que se hace normalmente, en climas húmedos como el del Chapare, para evitar este perjuicio, es recubrir cada gránulo o pellet de úrea mediante un “baño” de úrea-formaldehído, que es una resina impermeabilizante que preserva la calidad del producto y mejora las condiciones para su comercialización.

Estas plantas y la articulación necesaria para acoplarlas a la estructura de la planta de fertilizantes demandarán nuevas inversiones que tendrán que sumarse a las ya abultadas cifras de la planta de fertilizantes.

Respecto a las articulaciones necesarias entre plantas, se debe mencionar el transporte de gas de síntesis de la planta de amoniaco a la planta de metanol, el transporte de úrea de la planta de fertilizantes a la planta de formaldehído (conocido comúnmente como formol), el transporte de úrea-formaldehído a la planta de úrea e instalación de las columnas para la impregnación de los pellets en esta última planta.

 Nuevamente constatamos que la mala localización de la planta de fertilizantes continúa generando prejuicios que incrementan inversiones y costos.

Hugo del Granado Cosio es experto en hidrocarburos.

Confidencial

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