Juan Antonio Morales

Discos de vinilo

jueves, 13 de junio de 2019 · 00:11

Los amantes de la música dicen que los discos de vinilo tienen mejor sonoridad que los discos compactos. De hecho han vuelto, después de varios años de relegamiento, a ser los preferidos del público. Tienen (o tenían) empero el defecto de rayarse fácilmente.

Todo esto viene a cuento con relación a los discursos de funcionarios de gobierno y de la nomenklatura del MAS. Como disco de vinilo rayado repiten cuatro tonaditas: 1) la estabilidad económica lograda gracias al pensamiento luminoso del presidente Morales y de su alabardero ministro del MEFP; 2) la más alta tasa de crecimiento del PIB de América del Sur; 3) la certificación de democracia que le habrían dado los organismos internacionales; y 4) que la oposición no tiene programa de gobierno, o mejor dicho que éste se reduce al fatídico 21F.

Hay varios contrapunteos a las tonadas anteriores. ¿De qué estabilidad económica se está hablando, con altos déficit fiscales desde hace cinco años y con un déficit tan alto como 8% del PIB para este año 2019?  Los déficit fiscales han estado causando déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos, los que se han estado financiando con las reservas internacionales acumuladas, en los años del auge exportador 2004-2014. 

El nivel de las reservas es todavía adecuado, pero lo que preocupa es su rápida caída. De continuar esa caída surgirá abiertamente la inestabilidad económica. Como consecuencia del tipo de cambio fijo, las expansiones fiscales y monetarias no tienen mayor efecto sobre la inflación, pero producen en lo inmediato caída de reservas, que de continuar daría lugar a un colapso cambiario.

Los datos de producción tampoco son gloriosos. Los hidrocarburos, abanderados del modelo extractivista en curso,  vienen cayendo desde el 2015. El año 2018 el PIB hidrocarburífero cayó en 7,8%.

A pesar de que supuestamente tenemos la más alta tasa de crecimiento, la participación de nuestro PIB en el PIB regional sigue siendo de una espantosa modestia (menos del 1%) y entre 2006 y el 2018 apenas habría aumentado. Lo importante es la tasa de crecimiento a largo plazo y no las “sunchuluminarias”  (fuegos de paja) de algunos años. Igualmente importante es la resiliencia de la economía para hacerle frente a los shocks exógenos adversos. ¿Cuánto hemos avanzado? Lo que está sucediendo con los soyeros parece indicar que no hemos reducido nuestras vulnerabilidades.

La canción más extraña es la de que los organismos internacionales han certificado que en Bolivia hay democracia. No conozco qué organizaciones dan certificados de buena conducta democrática y menos que la hayan dado al país. Las oportunistas y desafinadas declaraciones del señor Almagro de la OEA  no dicen nada en cuanto a la calidad de la democracia. El vicepresidente y candidato García Linera, al criticar lo dicho por el candidato Carlos Mesa, decía que repetía lo mismo que ya había hecho el MAS en el gobierno con la sola yapita de respetar la democracia, como si ella fuera poca cosa. 

Otra canción del disco rayado es la de que la oposición no tiene programa de gobierno. Allí se llevarán sorpresas, por lo que conozco (no estando en ninguno de los partidos), tanto Mesa como Ortiz tienen grupos de trabajo, conformados por profesionales voluntarios de la más alta reputación, que llegado el momento oportuno harán conocer sus programas. El que no tiene programa de gobierno es el MAS, que tanto exige que los opositores lo tengan. Todo hace  suponer que va a presentar la Agenda Patriótica 2020-2025 como su programa de gobierno. 

Esa agenda, como ya lo hemos dicho antes, no es sino un catálogo de buenas intenciones, difíciles de financiar, tanto más que ya estamos con un abultado déficit fiscal. Por otra parte, la agenda ha sido preparada por funcionarios de gobierno, pagados con los impuestos de todos los bolivianos. Si el MAS se apropia de ese documento para presentarlo como su programa estará cometiendo un abuso. Para mejorar la música y la grabación será mejor que contraten otra vez a Neurona.

   
Juan Antonio Morales es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.
 

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