Fernando Patiño Sarcinelli

¿Será prohibido fumar?

martes, 18 de junio de 2019 · 00:11

Recientemente se ha presentado al Concejo Municipal de La Paz un proyecto de ley que prohíbe fumar en lugares públicos como restaurantes y discotecas, edificios de la administración pública y establecimientos de salud. La prohibición deberá alcanzar a los parques y plazas de juegos infantiles (La Razón, 29 de mayo de 2019). En La Paz el problema es más grave porque debido al clima se fuma en ambientes cerrados. 

Paralelamente se tramita en el Congreso una ley que establece la prohibición de fumar en espacios cerrados de uso público, centros educativos y deportivos, y parques. Una curiosidad es que la ley incluye la prohibición de venta de “sueltitos”, lo que parece interesante y probablemente tenga efecto en los fumadores más jóvenes y de pocos recursos. 

Desde el 2005 existe un acuerdo firmado por el Estado con la Organización Mundial de la Salud (OMS) para control del consumo de tabaco, aún no se puso en práctica.

No quedan dudas de los daños del consumo de tabaco. Son números significativos de muertes relacionadas al hábito de fumar. También hay una costosa morbilidad por complicaciones respiratorias y cardiovasculares. 

¿Por qué cerca de 30% de la población adulta del planeta fuma? Culturalmente se cultiva diferentes formas de fumar desde hace siglos incluso con fines religiosos y ceremoniales. Tampoco hay dudas de que para los fumadores el humo genera placer, relaja la tensión nerviosa e incluso a muchos les facilita el funcionamiento intestinal. 

Algunos sienten que mejora el apetito y la calidad del sueño. En fin, para los fumadores las excusas son hechos con fundamento físico y farmacológico conocido. Es casi una droga y causa adicción. Recién en las últimas décadas se han estudiado las enfermedades devastadoras que muchos fumadores prefieren ignorar. Hoy por hoy también se reconoce que estas enfermedades también afectan a los fumadores pasivos, vale decir, familiares que conviven con los fumadores en ambientes cerrados, incluso niños. 

Es loable que en Bolivia se tomen iniciativas que hace años se han implementado en el primer mundo. Hace más de tres décadas se lanzó una campaña en contra del consumo de cigarrillos en lugares públicos en Estados Unidos. Más tarde se tomaron iniciativas similares en varios países de Europa como Inglaterra, Holanda y Alemania, luego en otros como España, Italia, Francia y Portugal. En síntesis, los fumadores solo pueden fumar en la calle, en sus autos y en su casa. Los hoteles y restaurantes tienen lugares reservados para los fumadores empedernidos, pero la calidad de servicios es menos prolija, lo que no se puede criticar.

Lamentablemente, esto no ocurre en otros países como China, Rusia y Turquía, los mayores consumidores a nivel mundial. Per cápita Grecia, Montenegro y Serbia ocupan los primeros lugares. En América Latina, Bolivia es líder, casi 40% de los adultos fuman, seguido por Chile con cerca de 37% (OMS 2018). 

¿Cuáles son los obstáculos en Bolivia para que la ley se imponga?  Primero, la industria tabacalera tiene mucho que perder y está dispuesta a pelear para impedir la ley. Es cierto que hace años se ha prohibido la publicidad en los medios de comunicación, además de la obligación de mostrar gráficamente en la cajetilla los posibles daños asociados. No obstante, esas medidas han tenido muy poco impacto en el consumo, lo que demuestra que la adicción es más fuerte que la comunicación. ¿Será la ley más fuerte que la adicción?

Hecha la ley hecha la trampa dice el refrán, y algunos se sienten orgullosos de ser tramposos. No se sabe cómo se va a imponer la ley y si los agentes de la ley (policías) serán rigurosos o condescendientes. Está demostrado que el dolor económico al bolsillo es la medida más sensible y efectiva para disminuir el consumo. En países como Canadá, una cajetilla cuesta cerca de 12 dólares, siendo que 80% de ese valor es impuesto. Además, los niños son educados desde temprano a punto de advertir a los padres que fumar hace daño.

Nuestra cultura no es obediente a la ley, principalmente si se trata de diversión. Las autoridades tampoco demuestran el rigor necesario cuando se trata de consumo ilícito de drogas, hay varios ejemplos que demuestran benevolencia o hasta complicidad. La restricción efectiva y rigurosa a largo plazo depende de educación permanente sobre la salud en todos los aspectos que dependen del estilo de vida. El 31 de mayo, Día Mundial sin Tabaco, debería celebrarse 365 días al año.

 
Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo.

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