Paola Cortés Martínez

L@s machistas del MAS

lunes, 24 de junio de 2019 · 00:11

La hipótesis de que los autodenominados militantes de “izquierdas” no son machistas es una falacia. Quizás se hayan vuelto creativos con las excusas y discursos, pero en general sus acciones -tanto en la esfera pública como privada- son machistas y muchas veces misóginas. Cuando el feminismo acuñó la frase “un machista de izquierdas es igual a un machista de derechas”, no lo hizo a la ligera. 

Más allá del debate de si el gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) es o no de izquierdas, o si es progresista o conservador, consideremos que se autodefinió como de izquierda marxista-leninista; en consecuencia  (al menos teórica) debería luchar contra todo tipo de opresión, incluida la de género. Contrariamente, ha negado/niega sus privilegios y violenta a las mujeres desde el Estado. 

Flora Tristán en Clase y género dijo: “El hombre más oprimido puede oprimir a otro ser, que es mujer. La mujer es la proletaria del proletariado”. Con sus matices, la claridad de la crítica de Tristán aplica de manera inequívoca a lo que sucede en estos tiempos, en nuestro país y con l@s machistas-leninistas del Gobierno.

En 2015, el  vicepresidente García Linera dijo que la violencia contra las mujeres es una “tara social” y se declaró feminista. También dijo que la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres “es una revolución dentro de la revolución”, corroborando con esa frase lo que todo machista “progre” hace: subordinar la lucha de las mujeres por la igualdad y contra el sistema patriarcal a la lucha de clases marxista.

 Feminismo sí, pero con conciencia de clase, repiten. No es de extrañar que el Vice (quien cree ser feminista) se solace diciendo un puñado de frases hechas; él, que ha leído más de 20.000 libros, parece no haber leído ninguno sobre teoría o filosofía feminista. 

Un año más tarde, en Papel Pampa, García Linera tiró por la borda su esfuerzo de mostrarse igualitario, con una sola frase altamente retrógrada, dirigida a un militante masista de esa comunidad: “La esposa que cuide a los hijos y tú tienes que cuidar a la comunidad, así es la vida de la autoridad”, sentenció.

Otro exponente del machismo-leninismo masista es el abogado del presidente Morales, Héctor Arce, actual ministro de Justicia, quien al ser consultado sobre el acoso sexual perpetrado por el gobernador de Chuquisaca, Esteban Urquizu, dijo:  “Quizás no llegue para un proceso, no hay que ser tampoco demasiado exagerado”. Arce no respondió como un político y menos como un abogado medianamente versado en leyes; lo hizo como un acérrimo machista, desconociendo que el artículo 84 de la Ley 348, Ley Integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia, crea el tipo penal de Acoso Sexual con una pena de cárcel de cuatro a ocho años. 

La más joven de l@s machistas-leninistas es, sin duda, la diputada Valeria Silva, cuyo perfil mediático ha versado básicamente en la reivindicación de los derechos de las mujeres, bastante extraño viniendo ella de un partido político que se ha caracterizado por su altísimo grado de misoginia, con un líder que es con seguridad el machista a ultranza más famoso de la región. 

Si hay algo por lo cual darle crédito a la diputada es su incólume sumisión al líder de su partido, expresada en multimedia y ejercida con ahínco desde su puesto de poder. Debe ser agotador salir a cada momento para dar explicaciones sobre la conducta repetidamente machista de sus compañeros de partido y no conseguir ninguna incidencia al interior. 

Como dijo Julio Cortázar: “Las explicaciones son errores bien vestidos”. Hay explicaciones que cumplen con lo que describe el escritor y otras que son francamente un mamarracho. En otras palabras, no importa el tono con el que se explique un hecho de acoso, desigualdad o violencia contra las mujeres, no interesa el grado de histrionismo que se le imprima al explicar, no hay explicación posible para lo que es delito. 

Resulta imposible creer a estas tres generaciones de machistas-leninistas porque son quienes sostienen el sistema patriarcal y de violencia machista desde el Estado. 

Paola  Cortés Martínez es abogada.

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