Juan Antonio Morales

El aduanero español y yo

lunes, 15 de julio de 2019 · 00:10

Cuando pasé por el aeropuerto de Madrid el año 2010, el policía encargado del control de pasaportes, que lo llamaré poéticamente el aduanero, me hizo las preguntas de rigor, de dónde iba y qué iba a hacer. Cuando le dije que iba a Bélgica para dar un seminario de política monetaria en la Universidad de Namur, el aduanero me preguntó por qué no me quedaba en España a dar el seminario, porque Zapatero los tenía jodidos.

Efectivamente, la economía española estaba maltrecha. El gobierno de Rodríguez Zapatero no podía controlar los efectos de la crisis de deuda europea que siguió a la crisis financiera que se había desatado años antes en los Estados Unidos. No la había creado pero su gobierno no daba pie con bola. El desempleo llegaba a más del 20% de la Población Económicamente Activa y entre los jóvenes era de 50%. El déficit fiscal también se había disparado. Recién en el gobierno conservador de Mariano Rajoy la economía española pudo recuperar algo de normalidad.

Rodríguez Zapatero tampoco tuvo un desempeño destacable en la crisis venezolana. Se puso del lado del dictador Maduro, con lo que perdió su credibilidad de mediador. Nunca se preocupó de averiguar las ejecuciones extra judiciales que señala el Informe reciente de la Acnud. Seguramente para él, la FAES (Fuerza de Acción Especial de la Policía Nacional Bolivariana) y los colectivos paramilitares de Maduro no son más violentos que los muchachos de la barra brava del Real Madrid.  Su actuación en Venezuela sigue siendo cuestionada. Es así que el prestigioso periódico madrileño El País (23/03/2019) se preguntaba qué tenía que hacer Rodríguez Zapatero en su última visita a Caracas.

La izquierda caviar europea siempre nos sorprende. Son izquierdistas fuera de su país y son conservadores dentro de él. El tema interno más espinoso en Europa es el de la migración. Izquierdas y derechas hacen todo lo posible para pararla, muchas  veces de mala manera, a pesar de que, por el envejecimiento de la población, necesitan brazos jóvenes. Los robots no pueden sustituir completamente a los humanos. Por otra parte, si se necesitan brazos y el desempleo es tan alto entre los jóvenes, es porque hay algo que está mal en las regulaciones excesivamente protectoras del trabajo (la flexibilización laboral ha sido siempre un tema tabú para los sindicatos obreros).

Rodríguez Zapatero ha tenido algunas intervenciones de hombre civilizado que hay que reconocer, en defensa de los derechos de los inmigrantes, pero ellas no han sido lo suficientemente enérgicas ni se han apartado mucho de las corrientes predominantes antiinmigración de los electorados. Tampoco se conoce su posición frente a los gobiernos xenófobos de Hungría y Polonia, tan miembros de la Unión Europea como España. Ha preferido callarse y más bien desviar la atención declarando su amor loco por presidentes como el nuestro, a los que visiblemente conoce muy poco. ¿Cuánto sabe del nuestro? ¿Cuánto conoce de nuestra historia? ¿Cuánto peso le da al (faltante) Estado de Derecho? ¿Sabe que los magistrados del Tribunal Constitucional se han pasado la Constitución por el forro? ¿Sabe que se ha borrado el 21F del calendario? ¿Es un experto en genética para pronunciarse sobre el no hijo del presidente Morales con la señorita Zapata? 

El señor Rodríguez Zapatero cree haber venido a Bolivia a Juegos Florales y con versos que ciertamente no los recitaría  en su país. Peor todavía, ha mostrado su espíritu colonial con la condescendencia con la que ha tratado a nuestro Presidente. No era una relación de igual a igual sino de hermano mayor. Imaginemos por un momento que Evo Morales, estando ya de expresidente (lo que le puede suceder), fuera a España a mostrar su apoyo político a Rodríguez Zapatero o a alguno de sus clones.  Los españoles se reirían agarrándose de la barriga.

Los mal pensados dirán que Rodríguez Zapatero ha venido también como especialista (remunerado) en coaching o, más maliciosamente todavía,  como buhonero, a colocarnos baratijas de empresas españolas con mal de mercado.

 Juan Antonio Morales es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia

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