Fernando Patiño Sarcinelli

Diagnóstico de una crisis

martes, 16 de julio de 2019 · 00:10

Estamos viviendo el desenlace fatal de una grave crisis de salud. Un campesino de la zona de Caranavi y dos médicos han fallecido supuestamente atacados por un virus tropical tipo  Arenavirus. Un tercer médico que tuvo contacto con los anteriores tiene pronóstico reservado. Como toda enfermedad infecciosa transmisible, una vez conocida la causa es posible prevenir  la diseminación y el tratamiento oportuno de los afectados. De lo contrario, es imposible atacar la causa para evitar que la situación se repita.

Tenemos que hacer el diagnóstico epidemiológico: ¿cómo y por qué apareció el virus? Identificar con precisión el tipo de virus y el vehículo transmisor. Se aguarda resultados del CDC- Centro de Control de Enfermedades, en Atlanta, Estados Unidos, el centro más respetado para identificar este tipo de virus. Ha sido la primera medida acertada en el proceso. Es un trabajo que viene realizando OPS/OMS silenciosamente, sin alarde. 

Lamentablemente hubo una secuencia de eventos y decisiones que se suman a la incertidumbre sin solución inmediata. ¿Quién sabe cuántas personas habrán tenido contacto y son portadoras sanas o habrán muerto de otras causas no especificadas? Se habla de que el vector es un roedor tropical. ¿Cuántos miembros de ese grupo de ratones, potencialmente infectados, están libres en el monte acechando otras víctimas? La primera víctima fue atendida por la doctora Cuellar sin protección para ese tipo de situación y ambos fallecieron hace más de un mes. Una fatalidad imprevisible.

Se le hizo poco caso a la doctora que presentaba un cuadro hemorrágico en Caranavi, se la dio de baja por un día y después que el cuadro se agravó, recién fue trasladada a La Paz. ¿Quién sabe cuántos días estuvo enferma y cuántas personas la asistieron antes de recibir atención especializada? Primer error. ¿Habrá portadores sanos? Es un fenómeno que ocurre con enfermedades virales. ¿Cuál fue el diagnóstico de defunción? ¿Simplemente hemorragia digestiva? Otro error. 

A la fecha de escribir esta nota, todavía no tenemos el resultado oficial del CDC que ayudaría mucho a responder esas preguntas. Hagamos el diagnóstico completo para el tratamiento correcto de los pacientes. En medicina sólo se puede curar cuando se conocen todas las causas que afectan al enfermo, en este caso el paciente puede ser toda la población. Aún que doloroso es necesario apuntar los errores y corregirlos a tiempo.

Pasaron cerca de 20 días desde que falleció la doctora Cuellar hasta que otros dos médicos que la asistieron presenten síntomas que llevarían a investigar esta crisis. Entre tanto, esos profesionales han actuado normalmente con sus familiares, amigos y otros compañeros de trabajo. Este dato permite entender que no todos son igualmente susceptibles a la enfermedad y pueden existir portadores asintomáticos o incubando la enfermedad. Aquí se suman los errores, las deficiencias de nuestro sistema de salud, la desinformación y las redes sociales mal informadas que se encargan de expandir el pánico. 

Las autoridades se apresuraron a declarar que “no había motivo de preocupación y que tenemos todas las condiciones de atender a los pacientes”. Este es el error más grave, no reconocer las limitaciones de nuestro sistema para buscar la mejor solución. Lo correcto era transferir a esos pacientes a un centro especializado en enfermedades tropicales, como el Instituto de Medicina Tropical de Sao Paulo. 

Más errores como la importación de Ribavirina, medicamento antiviral, sin saber con certeza de qué enfermedad se trata. Reiterar que los enfermos estaban recibiendo la mejor atención “como en los mejores hospitales del mundo”, sin reconocer que no tenemos especialistas en enfermedades tropicales. ¿Quién puede garantizar que la calidad de los medicamentos y la presteza de los análisis realizados son los mejores? Son por demás conocidas las deficiencias de nuestros hospitales para confiar en que “tenemos la crisis bajo control”.

En fin, la situación es por demás compleja para detallar en este espacio una amplia discusión para especialistas sin fronteras y una solución de largo plazo. Hoy es importante saber que en situaciones de crisis más vale reconocer los errores y limitaciones para dar soluciones oportunas antes de hacer declaraciones que sólo alimentan la desconfianza y aumentan el pánico incentivado por las redes sociales.

Volviendo al punto inicial, nada se sabe sobre el entorno del caso índice (el campesino primera víctima de esta serie). Sus familiares, sus pertenencias, su chacra, sus animales, etcétera. No sabemos si el próximo evento tendrá lugar en Reyes o Santa Ana, en un mes o un año. Se requiere investigar todo el entorno de ese caso para elaborar recomendaciones que se cumplan rigurosamente para que estas crisis no se repitan.

 
Fernando Patiño Sarcinelli es médico internista, oncólogo y fotógrafo

195
8

Otras Noticias