Armando Álvarez Arnal

De estable a negativa

miércoles, 17 de julio de 2019 · 00:11

En días pasados, la calificadora de riesgo internacional Fitch Ratings revisó la perspectiva a largo plazo de la deuda del país en moneda extranjera de Estable a Negativa. La calificación de riesgo es una opinión independiente y fundamentada emitida por instituciones especializadas respecto a la capacidad que un país tiene para honrar en tiempo y forma las deudas que asume. 

Las escalas de las calificaciones de las deudas de países a largo plazo (que pueden variar según la calificadora en cuanto a la letra asignada mas no en cuanto al significado) van de AAA que significa una alta capacidad de pago a D que significa incumplimiento de las deudas asumidas. Entre ambos extremos y a medida que la capacidad de pago disminuye las calificaciones van cambiando a AA, A, BBB, BB, B, CCC, CC y C. Pero además, en las escalas AA, A, BBB, BB, B y CCC existen tres subniveles identificados el primero y el último con los signos “+” (el nivel más alto en la escala) y “-“ (el nivel más bajo en la escala). El nivel intermedio no se identifica.

Adicionalmente, las calificadoras suelen asignar a cada calificación la perspectiva que tienen respecto a que ésta pudiera mejorar (perspectiva positiva), mantenerse (perspectiva estable) o reducirse (perspectiva negativa).  

En los mercados internacionales, las deudas de países con calificaciones entre AAA y BBB- se consideran deudas con grado de inversión, o sea son atractivas de otorgar (en el caso de préstamos) o de invertir (en el caso de bonos soberanos), aunque con distintos niveles de riesgo, claro está. Y  las deudas con calificaciones menores a BBB- se consideran deudas basura, o sea son deudas de alto riesgo porque el país emisor o deudor cuenta con baja capacidad de pago o está en incumplimiento. 

Para Fitch Ratings, las deudas a largo plazo en moneda extranjera de Bolivia tienen una calificación BB- con Perspectiva Negativa (el nivel más bajo en la escala de BB y con perspectiva a que la calificación se reduzca a B). 

Los principales argumentos de Fitch Ratings para el cambio de la perspectiva de Estable a Negativa de la deuda a largo plazo en moneda extranjera del país son los elevados déficits fiscales y de cuenta corriente de la balanza de pagos que el país mantiene desde hace varios años, sin perspectivas de revertirse de mantener el Gobierno su política económica. 

La constante caída de las reservas internacionales y la incertidumbre en el sector gasífero que es una importante fuente de ingresos por exportaciones, y fiscales, debido a la caída de la producción, menor demanda de los países compradores (Brasil y Argentina) y los pobres resultados obtenidos en el descubrimiento de nuevas reservas. Si bien Fitch no lo menciona, dentro de los factores que generan incertidumbre en el sector gasífero habría que agregar que, a seis meses de la conclusión del contrato de exportación de gas al Brasil, y a tres meses de las próximas elecciones generales, las autoridades de Gobierno no han informado a la población sobre la evolución de las negociaciones para la imprescindible renovación del mismo.

Como el actual Gobierno se mantiene y propone mantenerse en la línea de gastar por encima de las posibilidades del país, está cantado que la calificación de riesgo será reducida, lo que dificultaría al Gobierno obtener recursos externos para continuar financiando el creciente elevado déficit fiscal y que son necesarios para recuperar la persistente caída de las reservas internacionales.

 Aunque nunca faltan los inversionistas arriesgados, oportunistas o con otras intenciones, que están dispuestos a prestar a países con dudosa capacidad de pago, a cambio de recibir altos intereses (que incrementan el déficit fiscal), “concesiones especiales” (contratos o asociaciones con empresas del país financiador para obras públicas o explotación de recursos naturales) y/o determinadas garantías, como sería el caso de las entregas de petróleo a futuro que Venezuela otorgó a China y Rusia (recordar que estos países apoyan la continuidad de Maduro).

    

  Armando Álvarez Arnal es analista económico y financiero.

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