Franz Rafaél Barrios González

“Secundarias” opositoras

miércoles, 24 de julio de 2019 · 00:09

Según los resultados de la última encuesta nacional efectuada por Ciesmori, los dos primeros candidatos legalmente habilitados (o elegibles) a la luz del Art. 168 de la CPE de 2009, con mayor preferencia, irían a segunda vuelta bajo las reglas dispuestas por el Art. 166 de la CPE. 

Si bien es cierto que a dichos ensayos se los debe “leer” tomando en cuenta los márgenes de error (dada su naturaleza), la variable rural excluida (que a su vez es la más vulnerable al fraude en comicios oficiales), el aproximadamente 20% de lo que podríamos denominar “volatilidad electoral” (entre votos “blancos”, “nulos”, “secretos”, “no saben” y “no contestan”) que suele decantarse por el candidato con mayor preferencia en la recta final.

Inicialmente, los resultados permiten colegir que, entre las dos primeras alianzas, Comunidad Ciudadana (CC) y Bolivia Dice No (BDN) respectivamente, sigue evidenciándose una expectativa “estacionaria” de cara a la conformación de los bloques de mayoría y minoría en la Asamblea Legislativa Plurinacional.

Por su lado, Unidad Cívica Solidaria (UCS), que figura tercera, a lo mucho, quizás participe sólo “para no perder la sigla”, y obtenga un asambleísta “de oro” de “chanfle”

Los demás candidatos, que no superan el 2% de la intención de voto, sólo serán la estadística de algún Atlas Electoral (actualizado). Y lo que es peor, significarán un gasto público (por concepto de impresión de materiales y logística electorales, entre otros) igual o peor que el de las inútiles primarias de binomios únicos (cuyos resultados habían sido reversibles por renuncia). 

Ahora bien, más allá del escepticismo que puedan despertar encuestas de este tipo, haciendo figurar ilegalmente a un binomio de facto inelegible a la luz del Art. 168 de la CPE y del Art. 15 (Carácter vinculante de las decisiones adoptadas mediante referendo) de la Ley 026 del Régimen Electoral. Lo que se puede concluir de estos resultados que muestran una preferencia acentuada sobre el primer binomio (CC), con una diferencia del 17% respecto al segundo (BDN), es que a tres meses de las generales pueden cumplir el fin que tenían que haber cumplido las primarias. Que era el de “depurar” candidaturas según preferencia electoral.

Es decir, estos resultados que evidencian (con las variables que supone el ejercicio e independientemente de gustos o disgustos personales) una indisputada preferencia sobre el primer binomio de oposición -legalmente habilitado-, deberían hacer “resignar” a los siete binomios presidenciales siguientes. Porque estos han perdido frente a la preferencia electoral del voto opositor. Por eso es que al último estudio o encuesta nacional lo denominamos “secundarias” opositoras, a fines únicamente distintivos de las inútiles y costosas “primarias” de binomios únicos.

Esta “resignación” de los binomios presidenciales perdedores, que podría materializarse mediante la presentación de renuncias (pero sin sustitución) en virtud a la Ley 026 (al haber obtenido porcentajes menores y distanciados con más del 10% del binomio que encabeza la preferencia), no significaría necesariamente que ocurra bajo la consigna de “la unión posible”. Porque no estarían “absorbiéndose” en una “alianza” formalmente reconocida, salvo dispusieran de “común acuerdo” lo contrario.       

Estas “secundarias” no fueron de “binomios únicos”, pues participaron ocho legalmente habilitados -de oposición-; no fueron cerradas sólo para la “militancia” partidaria, sino abiertas a un universo de encuestados; y tampoco costaron 27 millones de bolivianos, sus resultados están ahí, “gratis”. A la espera de que la “honestidad electoral” de los candidatos perdedores obre por encima de cualquier capricho para transitar hacia el posevismo.

  

Franz Rafaél Barrios González es investigador en asuntos jurídicos.
 

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