Christian Andrés Morales Burgos

Una correcta lectura de una calificación crediticia

sábado, 27 de julio de 2019 · 00:09

Durante los pasados días, diversos opinadores y medios de comunicación señalaron, de manera errónea, que la calificadora de riesgo Fitch Ratings habría reducido la calificación crediticia del país, al haberlo confundido con el cambio de la perspectiva, pero que bajo ningún punto de vista técnico significó una disminución de calificación. 

Dicha mala interpretación lo único que genera es una distorsión de la información, desvirtuando la situación actual del país y simplemente dando señales erróneas a la población, motivo por el cual considero que es importante aclarar algunos aspectos inherentes al real alcance de la calificación que se obtuvo.

Inicialmente, me permito señalar que Fitch Ratings lo que realmente hizo fue ratificar la calificación de riesgo de Bolivia de BB-, calificación que es resultado de un proceso de evaluación periódico que refleja la opinión que tiene la calificadora sobre el país. Asimismo, el cambio en la perspectiva que realizó no refleja una disminución de la calificación, simplemente es un ajuste en su revisión al pasar de estable a negativa.

Es importante citar las fortalezas que la calificadora señaló en su informe de evaluación (aspectos que no fueron resaltados ni mencionados por los distintas personas que intentaron tergiversar el mismo) para, de esta manera, dar a conocer los aspectos positivos que la misma calificadora tiene sobre nuestra economía.

Para Fitch Ratings, el país tiene un crecimiento sostenido del PIB real, el cual promedió 4,6% en los últimos cinco años, hasta 2018, crecimiento que se encuentra por encima de la media de países pares, 4,2%; una inflación que se ha moderado en los últimos años en niveles por debajo de la media y una tasa de desempleo de 4,1%, lejos de la media “BB” de 9,1%. 

Asimismo, otra fortaleza es el perfil de vencimientos de deuda pública, el cual, gracias a un eficiente manejo, permite mitigar riesgos de financiamiento, existiendo holgura para que los costos del servicio de la deuda sean cubiertos con la liquidez con la que cuenta el Estado. Otro aspecto que resalta el reporte es el alto nivel de Reservas Internacionales Netas que tiene el país, reservas que han protegido a la economía de choques externos, permitiendo atravesar de manera exitosa los distintos problemas económicos internacionales que surgieron y en la actualidad se mantienen en niveles importantes para mitigar posibles riesgos futuros. 

Por otro lado, si bien la calificadora señala que la existencia de déficit fiscal y de cuenta corriente son algunos de los retos que debe afrontar nuestra economía, es preciso señalar que los mismos estaban previstos por el actual gobierno, en el marco de la implementación del Plan de Desarrollo Económico y Social (PDES), Plan que busca desarrollar el aparato productivo, consolidar la diversificación económica del país, su industrialización y la generación de mayores ingresos, que permitirán que los déficit se vayan corrigiendo de manera gradual.

Asimismo, la calificadora, sobre la base de su análisis, determina riesgos que podría enfrentar la economía en un contexto de incertidumbre a nivel político, dado que nos encontramos en un año electoral y no existen planes claros entre los distintos candidatos que auguren el crecimiento de nuestra economía, a diferencia del actual gobierno, que tiene como base al Modelo Económico Social Comunitario Productivo y el mismo PDES, aspectos que le permitieron al país tener un crecimiento sostenido (pasando de un PIB de 9.574 millones de dólares, en 2006, a 40.885 millones de dólares en 2018) y pasar de una calificación crediticia de B- en 2006 a BB- en la actualidad.

Ahora bien, la evaluación realizada por Fitch Ratings no es la única con la que cuenta el país, toda vez que Standard and Poor’s, otra de las agencias calificadoras, citó en su informe, en el mes de mayo, que la economía boliviana mantendrá un robusto crecimiento en los próximos años, destacando los bajos niveles de endeudamiento y un sector externo boliviano aún fuerte, aspectos que llevaron a que ratifiquen la calificación de Bolivia en BB- con perspectiva estable, algo que, lamentablemente para la población, no fue reflejado, ni analizado con el mismo énfasis y entusiasmo que el elaborado por Fitch Ratings.

 

Christian Andrés Morales Burgos es director general de Crédito Público del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

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