Armando Álvarez Arnal

45.500 millones de dólares

miércoles, 03 de julio de 2019 · 00:11

Durante 13 años de gobierno, las actuales autoridades han dispuesto de 45.500 millones de dólares. 37.500 millones provenientes de la renta por exportaciones de gas, fundamentalmente gracias a la Ley de Hidrocarburos que fue promulgada en mayo del 2005 y no así a la nacionalización del sector, como sostienen las autoridades de Gobierno, y 8.000 millones por la deuda externa asumida hasta fines de 2018. 

Al cierre de la gestión 2005, la deuda externa del país ascendía a 4.942 millones de dólares, pero en los siguientes dos años decreció , como efecto de los programas de condonación de deuda para países pobres altamente endeudados (conocido como HIPC, por sus siglas en inglés), que fueron gestionados por anteriores gobiernos, pero beneficiaron al actual. El saldo de la deuda externa a fines de 2007 se redujo a 2.208 millones, similar al nivel de deuda que se tenía el año 1980. 

Desde entonces la deuda externa creció constantemente, hasta alcanzar al cierre de 2018 los 10.178 millones de dólares. Entre  2006 y 2013, a pesar de que las cuentas fiscales registraron superávit, la deuda externa se incrementó en 3.400 millones, y entre 2014 y 2018, ante la necesidad de financiar un creciente déficit fiscal, se incrementó en 4.600 millones adicionales.

Con esa importante cantidad de recursos, que ningún otro gobierno dispuso en los 193 años de existencia del país, hubiera sido deseable que, complementariamente a los avances sociales alcanzados (aunque temas importantes como la salud continúan si ser atendidos adecuadamente)  y fundamentalmente para que éstos sean sostenibles en el tiempo, se diversifique el sector productivo y la oferta de bienes exportables, a fin de reducir la dependencia de las materias primas y generar fuentes de empleo formales perdurables. 

Y, al mismo tiempo, se desarrollen seriamente sectores de servicios que pueden generar divisas para el país; se desarrolle infraestructura pública destinada a apoyar a sectores productivos; se establezcan fondos de estabilización para contar con recursos en tiempos malos o, de persistir apostando a las materias primas –lo que históricamente ha demostrado no ser una buena decisión–; se implementen medidas para buscar y encontrar nuevas reservas de hidrocarburos, y minerales, a fin de reponer continuamente las que se van explotando, y tener así continuos ingresos por su exportación. 

Lamentablemente, muy poco o casi nada de ello ha sucedido. Una parte de los recursos han sido destinados a la constitución de empresas públicas, muchas de ellas sin sentido económico y, por lo tanto, inviables. Otra parte al desarrollo de infraestructura que no genera apoyo alguno a los sectores productivos y ni se utiliza. No se han implementado políticas serias ni se han destinado recursos para el desarrollo de sectores de servicios, como el turismo, que dan buenos réditos a países vecinos, y no se han reservados recursos para los tiempos de vacas flacas, como los que vivimos desde 2014. 

Lo peor es que no se han descubierto nuevas reservas importantes de hidrocarburos y minerales, que representan el 80% de las exportaciones del país. La mayoría de las reservas de ambos recursos naturales que se han y se están explotando y comercializando fueron descubiertas antes de la llegada del actual gobierno y, como era de esperarse, están declinando, y en algunos casos agotando.

Después de haber dispuesto de 45.500 millones de dólares en 13 años, la economía boliviana no se ha diversificado y continúa siendo altamente dependiente de materias primas que se están agotando, y cuyos ingresos por exportación se van reduciendo, y para sostener un crecimiento con tendencia a la baja desde 2014, el Gobierno recurre a una creciente deuda pública, y a utilizar las reservas internacionales.

Sería bueno que las autoridades de Gobierno expliquen cómo, con la misma política económica, pretenden lograr en los próximos años lo que no lograron con 45.500 millones de dólares, ante una perspectiva futura que ellas mismas contribuyeron a que se torne desfavorable.  

 

Armando Álvarez Arnal es analista económico y financiero.

 

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