Juan Antonio Morales

¿Por qué yo no votaré por Evo?

lunes, 12 de agosto de 2019 · 00:10

El provocador artículo de Jorge Patiño (Página Siete 31/07/2019) invita a muchos comentarios. Nunca he votado por Evo ni votaré por él en octubre. Si pudiera hacerlo, no votaría tampoco por Trump ni por Putín ni por Boris Johnson y menos aún por Maduro, Bolsonaro u Ortega. A todos ellos los meto en el mismo gangocho que lleva el rótulo Populistas Autoritarios.  

No he votado por Evo, porque siempre los he encontrado a él y al MAS como profundamente reaccionarios. Su amalgama de pachamamismo con capitalismo de estado me ha parecido siempre anacrónico. Con su pachamamismo quería hacernos retornar a las épocas precolombinas. Con su capitalismo de estado, al primer gobierno de Banzer, con sus elefantes blancos y sus encamadas con empresarios oportunistas. En los últimos tiempos, el pachamamismo, que tenía algunos méritos, ha sido abandonado para concentrarse en el capitalismo de estado más desarrollista y con el fetichismo del crecimiento del PIB.

Durante el gobierno del MAS, el país ha desaprovechado la gran oportunidad que le daba el contexto internacional, marcado por el superciclo de altos precios para las materias primas. Cuando uno compara los avances logrados durante la bonanza exportadora de principios del siglo XX, lo que se ha logrado durante la bonanza exportadora de este siglo se queda chiquito.

Con el supuesto éxito económico, Evo y el MAS han querido consolar a la ciudadanía por la pérdida de democracia. Ya no hay más separación de poderes y la desinstitucionalización es casi completa. 

Ni en las peores épocas de nuestra historia republicana se ha visto que los más altos tribunales (Corte Suprema y Tribunal Constitucional) tengan un miembro elegido con fraude, a otro que tuvo que renunciar por pegar a su mujer, y a algunos otros con amistades muy particulares en un negocio muy  lucrativo (pero desafortunadamente ilegal). Sus resoluciones, permitiendo dos veces la reelección de Morales en contra de la Constitución, nos hacen dudar de que estemos en un estado de derecho. En casi todos los países, con la notoria excepción de Venezuela, los altos tribunos gozan de gran prestigio, frecuentemente más que los presidentes de la república. Lamentablemente en el país no es así y estamos siguiendo el camino venezolano.

Los dos candidatos opositores, Mesa    y Ortiz tienen méritos.  Tanto Comunidad Ciudadana como Bolivia Dice No tienen buenos y bien escritos programas de gobierno (en eso discrepo con Jorge Patiño). De cumplirse esos programas llevarían a Bolivia a la modernidad. 

Mesa, el gran intelectual,  tiene a Bolivia bien pensada y es un historiador de primera línea. Es también un excelente orador. Los ataques del MAS, de Balcázar, regurgitando viejos rencores, y de Emilio Martínez, quien  no lo conozco, lo victimizan. El MAS  debiera saber, por experiencia propia, que el victimismo tiene réditos electorales.

Ortiz es un Wunderkind (chico maravilla) como dirían los alemanes y los americanos. Ha tenido una gran trayectoria profesional y un notable desempeño parlamentario. Mesa tiene una ventaja comparativa como historiador, pero Ortiz tiene la ventaja de un gran conocimiento de la economía nacional, así como de las flaquezas del aparato administrativo boliviano.

Es una lástima que dos buenos candidatos se están sacando los ojos entre ellos. El país ganaría si cada uno de ellos trata de seducir al electorado, especialmente a los indecisos y a los votantes dubitativos del MAS, con sus cualidades, que no son pocas, y con las bondades de sus propuestas de gobierno. Los dos deben apuntar a que Evo no llegue a 40%, no importa tanto el 10% de diferencia con el segundo. No hay que dejar de lado de que en la eventualidad de que llegue el segundo al gobierno, va a necesitar del tercero para poder gobernar. Se tiene la experiencia de las elecciones de 1989, en las que Sánchez de Lozada ganó, pero no llegó a la Presidencia por haber insultado a sus contrincantes.

Mis opiniones son personales y obviamente no obligo a nadie a compartirlas. Cada elector juzgará lo que le conviene al país.

 

Juan Antonio Morales  es economista y expresidente del Banco Central de Bolivia.
 

 

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