Jessica Mayra Churata H.

Derechos laborales, una utopía para los jóvenes

viernes, 16 de agosto de 2019 · 00:09

En Bolivia, la tasa de desempleo está aumentando, según datos de Organización Internacional del Trabajo (OIT) de febrero de 2019. Pero el desempleo en Bolivia tiene matices que se ocultan en el sector informal, que va en aumento cada año. En la gente que queda desempleada y que de algún modo genera su propio negocio o se somete a empleos sin beneficios sociales y prestaciones de ley. 

Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Bolivia está entre los países con mayor índice o grado de empleo informal. Cada año jóvenes salen titulados de las universidades nacionales y no encuentran empleos para su profesión, y si lo encuentran es un trabajo con un salario no acorde a su formación, generalmente por el mínimo nacional. Todo lo antes señalado muestra que las fuentes laborales disponibles no reúnen, en su mayoría, los requisitos de la normativa laboral.

Sin embargo, el presidente Evo Morales, cada 1 de  mayo emite decretos de incremento al salario mínimo nacional y básico, generando que las empresas privadas tengan mayores cargas económicas, que obligan a prescindir de personal, evitar nuevas contrataciones o salir de los marcos legales de la contratación laboral.

Muchos de los empleos están en empresas informales sin registros y las que están registradas no cumplen con todo lo relacionado en la Ley General del Trabajo, que lamentablemente hasta la fecha no fue renovada. Un porcentaje mínimo cuenta con beneficios, derechos laborales, protección y estabilidad, como ítem o contrato de plazo indefinido o están afiliados al sistema de pensiones, y tienen algún tipo de seguro de salud,  perciben el pago de aguinaldo, doble aguinaldo, salario mínimo como base y otros derechos que la ley les otorga.

Pero sólo un porcentaje mínimo de la población cuenta con esas ventajas, sólo el   “14% es asalariada, según datos de un informe de la OIT del año 2014, que sería la población con trabajo formal y derechos laborales”, a comparación de la mayoría de las personas que tienen trabajos informales y sin ningún tipo de seguro. Peor aún cuando hablamos de jóvenes entre 18 y 23 años, que registran la mayor tasa de desempleo.

Según Jóvenes y empleo, informe elaborado por la Red de Líderes por la Democracia y el Desarrollo, el 41% de los jóvenes en Bolivia no tiene empleo estable, 85% de los que tienen trabajo no aportan a las AFP para su jubilación y el 78% ha tenido que buscar un puesto laboral durante más de seis meses.

Las políticas públicas en materia laboral implementadas por la administración del presidente Evo Morales se presentan con la finalidad de mejorar las condiciones laborales, brindar mayor protección y derechos a los trabajadores del país, pero sólo han beneficiado a los que se desempeñan en el sistema formal, según algunos analistas laborales. 

Además, este proceso incide en que se propague la informalidad por el cierre de empresas debido a presiones del Estado, y sin hablar de la asfixia tributaria que se genera en Bolivia en las empresas privadas.

A pesar de las políticas públicas que otorga el Estado a los adolescentes, uno de los mayores obstáculos que atraviesan los jóvenes al momento de buscar una ocupación es la falta de experiencia laboral, situación que los termina obligando a aceptar puestos mal pagados, trabajos de medio tiempo, informales o que no están relacionados con su formación profesional.

 Empero, como jóvenes deben buscar satisfacción en fuentes laborales a pesar de la falta de cumplimiento de los derechos.

Jessica Mayra Churata H. es abogada
 

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